El Informe PISA de la OCDE ha hecho público los resultados de las pruebas de Lengua, Matemáticas y Ciencias a las que se sometieron los alumnos de cuarto de la ESO. Como siempre este informe sitúa la educación en las cabeceras y en los debates sobre la educación, pero para nuestra desgracia, es una tormenta, y pronto la educación pasará al lugar que ocupa entre las preocupaciones de los españoles.
Y en los medios de comunicación aparecerá las veces que, en la sección de sociedad, haya que destacar un hecho lamentable, y en la prensa especializada en educación para los profesores como si la educación fuera responsabilidad única de los docentes.
En vez de análisis y debate de lo que habría que corregir para mejorar, se desencadena una tormenta política, con apoyo mediático en lo que importa es buscar culpables o congratularse con sus avances frente a los otros. Hay políticas educativas, pero la educación no puede ser una lucha política permanente y sin solución.
Cuando el ministro Ángel Gabilondo había logrado la firma de un pacto por la educación, después de muchas reuniones y bastantes concesiones con el PP para firmar al día siguiente, cuando en su coche pasaba por Cibeles, recibió una llamada del equipo de María Dolores Cospedal, en la que comunicaba que no se firmaba el pacto. No porque fuera malo, sino porque pronto habría elecciones y el no pacto podría dar votos. ¿La educación o el partido?
Mariano Rajoy, ya presidente, le espetó al PSOE, “ustedes ya han hecho muchas leyes educativas, déjenme al menos hacer una”. Se hizo cargo Ignacio Wert, con curriculum profesional, pero demasiado ligado a FAES y a la Conferencia Episcopal. Coordinó la LOMCE bajo el señuelo de mejora de la calidad de la enseñanza, pero suprimió los ciclos en primaria, estableció las reválidas, creó los itinerarios, fijó la nota de religión, españolizar a los catalanes… entre otras medidas. Estuvo en vigor desde 2013 hasta 2020. La LOMLOE entró en vigor en el curso 2021-2022.
En la tormenta, la política va a ocupar más espacio que los análisis de los datos. Se dice que el sanchismo es la causa del bajón en PISA, que la culpa es de la LOMLOE y nada de la LOMCE, que si el Ministerio de Educación, que si las comunidades autónomas que son las que tienen las competencias en educación; todo tipo de opiniones, ninguna documentada y con rigor, tormenta de humo; en lo que sí coinciden es que el culpable es el alumno.
Informe PISA
España se incorporó a PISA en el año 2000 en el que se obtuvieron datos en lectura; en 2003, en matemáticas: en 2006, en ciencias: en 2009, en lectura; en 2012, en matemáticas; en 2015, en matemáticas y resolución de problemas; en 2018, lectura; en 2022, en competencia matemática en entorno digital y pensamiento creativo y en 2025, en ciencias, competencias en matemáticas, evaluación internacional de lengua y, como aspecto innovador, aprendizaje en el mundo digital. Hoy lo que mide PISA, no es lo que saben los alumnos sino lo que pueden hacer con lo que saben; no saberes, competencias.
Validez de PISA
Ya debería haber experiencia suficiente por las pruebas realizadas desde el año 2000 y hasta la actualidad en 99 países, aunque algunos se hayan dado de baja. Desde algunos ámbitos académicos y de investigación se han propuesto otro tipo de pruebas, pero el poder, no solo el económico, de la OCDE, ha impedido todos los intentos.
España es uno de los países que más contribuye a la organización con fondos para la financiación del Informe PISA; con los cinco millones de euros de aportación de España y 200.000 euros por Comunidad Autónoma; se está cerca de los 10.000 millones de euros. Con esas cantidades se podía intentar buscar una prueba de diagnóstico más precisa y que se pudiera aplicar a todos los centros y no solo a una muestra.
Pero tampoco se puede abandonar sino hay otra. También hay que tener muy claro que PISA no es un examen convencional, que no mide la educación ni evalúa el sistema educativo. Son muchos los factores que intervienen en la prueba y también muchos los que no intervienen pero son necesarios en la educación, por lo tanto habría que evaluar, tratar de explicar, ponderar hipótesis y, después, buscar la causalidad para poder tomar decisiones sobre unos datos que no reflejan la totalidad del sistema educativo.
La tormenta mediática
En la prensa y en todos los medios, en todas las tertulias y debates, la presencia de la educación es consistente, en contraste con las ausencias durante todo el año. La educación se hunde, los peores resultados, batacazo, electroshock, desastre educativo, muy mal, lo peor de la historia… son los titulares, más negativos que los positivos por ganar el mundial de fútbol; en su desarrollo, las causas: el Ministerio de Educación; las otras comunidades autónomas, no la mía; la LOMLOE pero no la LOMCE; el sanchismo; el buenismo; somos los de mejor resultados y los que menos gastamos; somos los que tiramos de España; la ideologización de la educación; curriculos sin sentido común; falta de esfuerzo; falta de autoridad del profesor… Ninguna absolutamente cierta que no responde a la realidad, pero sí a otros fines.
Los datos
Los datos obtenidos en Lectura, Matemáticas y Ciencias son conocidos, los de España, los de cada autonomía, de cada una de ellas con la media de España y los avances o acusaciones entre ellas. PISA ya acumula experiencias y puesta en práctica y con nuevos datos que presenta como innovación.
Lo que ha cambiado desde el año 2000 son los alumnos: el 20,3% son inmigrantes y 1.088.413 reciben apoyo, algunos realizan esta evaluación. Por lo tanto, la prueba puede ser la misma, pero los alumnos no, por lo que la comparación o el hundimiento no es objetivo, no es real. Los alumnos de hoy no son los del año 2000, aunque algunos pretendan que ”nosotros» éramos mejor que ellos, nos esforzábamos más, éramos más disciplinados.
Los alumnos son como son, y no son lo que establece PISA con su media, lo mismo que no existe una media de clase y, por lo tanto, los profesores no pueden trabajar para una media que no existe. PISA, establece comparaciones entre grupos, pero no tiene valor suficiente para la evaluación del sistema educativo, hay otros factores y se necesitan otros datos.
Es que no entienden lo que leen
El dato de PISA sobre el que recaen todos los males y culpas es la comprensión lectora. Emilio Lledó, eminente profesor, pensador y maestro ha contado en conferencias, que cuando tenía 9 años, felizmente hoy 99, en la escuela de Vicálvaro, extrarradio pobre de aquel Madrid, el maestro, recordaba su nombre, llamaba a un alumno y de pie, frente a sus compañeros leía un texto de El Quijote. Al terminar, decía ¿Sugerencias? Varios alumnos y en cadena, iban dando la suya. No tenían que ser las mismas, ni buenas ni malas. Eso era lectura comprensiva y de El Quijote, y no de literatura infantojuvenil, “adaptada” a sus “intereses”. ¿Por qué? Es difícil y por muchas razones, algunas aproximaciones. El alumno tiene la capacidad de crear. Desarrollarla dicha capacidad y que la educación tenga la oportunidad de apoyar, estimular y desarrollar la creatividad, está en la base de esa educación (Federico Mayor Zaragoza).
En la educación “se gasta” demasiado tiempo y “energías” en reproducir, menos que en producir y también en sancionar lo que está bien o mal, sin criterio suficiente. No hay tiempo para las sugerencias, para la creación; el libro de texto ya señala en amarillo lo importante, lo que va a demostrar lo que sabes; no levantas la mano, por temor a que el profesor te vaya a reprochar la pertinencia de tu pregunta, no levantas la mano por temor al falso ridículo que montan los listillos jaleados por los que nunca preguntan nada; además no hay tiempo.
PISA dice que no comprenden un texto de 400 palabras. A “nosotros” nos cuesta leer un artículo, para ello recurrimos a la lectura vertical, sin pensar que se pone en riesgo lo que dice el artículo. Criticamos el uso que hacen del TiKToK, pero hasta los políticos lo usan para sus mensajes y les hacemos caso.
Es que no atienden
”Nosotros” no aguantamos una conferencia de más de 45 minutos. Estos alumnos tienen que estar atentos 45 minutos, pero seis sesiones de 45 minutos en la mañana, algún día la séptima.
Decía la anterior lideresa, cuando era Ministra de Educación, que no se podía consentir que hubiera alumnos calentando el asiento y dificultando el progreso de otros, Lo importante, lo que debería de interesar es porqué están calentando el asiento. Si no hay interés no hay aprendizaje ni voluntad para aprender.
Pero el interés no depende solo de uno, no es algo intrínseco. Hay estrategias e intervenciones que lo provocan, que lo movilizan. El trabajo por proyectos, lleva más de 100 años y ya se puede enriquecer; los trabajos de equipos de investigación desarrollados con las aplicaciones de medios, de robótica; los trabajos colaborativos y cooperativos, las aplicaciones del diseño universal del aprendizaje, los agrupamientos de alumnos según las tareas y criterios para el agrupamiento de alumnos y no solo en filas y columnas; la actividad frente a la pasividad, la creación frente a la reproducción, la diversidad frente a la uniformidad, la crítica frente a la subordinación. No solo leer; opinar, escribir, compartir, crear relatos paralelos o contrarios. Tiene que haber tiempo para leer, para desarrollar todas las mayores posibilidades. Hay que gastar tiempo en leer y no correr solo para terminar el libro de texto.
Es que no se esfuerzan
Se levantan sobre las siete de la mañana, desayunan, transporte público, transporte escolar, a veces, con los padres y, con suerte, caminando. A las 8,30 primera clase y seis clases de 45 minutos y algún día de séptima. Transporte y comida. Algo de descanso y tres tardes de deporte o actividad extraescolar. Algunas, una clase de apoyo ¿Cuánto tiempo para estudiar? Y los deberes… ¿No sería mejor hacerlos en el aula y así, entre todos, conocer las dificultades y proponer las soluciones? ¿En casa, tienen responsabilidades adecuadas a su edad o le damos todo hecho para que no se esfuercen? ¿El esfuerzo es solo para estudiar? ¿Quién da más en el esfuerzo?
Muchas cosas se quedan fuera del retrovisor cuando ponemos la vista en PISA y nos fijamos solo en los datos de los alumnos. Tenemos muchos factores que analizar, de PISA y de datos que no mide, antes de concluir que PISA evalúa el sistema educativo.
Para la evaluación del sistema educativo, la UNESCO propone medidas y soluciones a los problemas que se detectan en la educación; y desde la primera y más importante, formar personas libres y responsables.

