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Entrevista a Andrés González Bellido, psicopedagogo e ideólogo de la Tutoría Entre Iguales (TEI):

Sin categoría

“Todo el grupo debe saber que llamar ‘dumbo’ a un compañero hace daño”

La intervención para prevenir el acoso escolar tiene que ser sistemática y sobre el conjunto del centro, afirma González Bellido, ideólogo e impulsor de la Tutoría entre Iguales. “Si consideras inaceptable la violencia de baja intensidad y la cambias, estás cambiando también la de alta intensidad”.

Víctor Saura 16/5/2018

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“Yo siempre digo lo mismo: en Suiza no hay papeles en las calles no por el hecho de que haya muchas papeleras o muchos barrenderos, sino porque hay mucha gente que no los tira. Forma parte de su cultura. En el momento en que cambias la cultura en un aula, cuando un alumno le llama ‘vaca’ a otro, el resto del grupo no mira a la víctima, sino que mira al agresor y le pregunta ¿de qué vas? Y a este no le queda más remedio que cambiar de conducta”. Así de sencillo describe el programa TEI (tutoría entre iguales) su ideólogo e impulsor, Andrés González Bellido, catedrático de orientación educativa, durante muchos años psicopedagogo de instituto y hoy dedicado al 100% a extender un programa que este curso llega ya al millar de centros. Desde el Instituto de Ciencias de la Educación (ICE) de la UB, González Bellido coordina un grupo formado por unos sesenta psicólogos, maestros y orientadores repartidos por toda España.

¿La clave es cambiar la mirada del grupo?

Cuando la mirada va a la víctima se produce un doble proceso de estigmatización, el grupo le está diciendo a la víctima que efectivamente está gorda y tiene la culpa de estarlo. El objetivo del TEI es que el alumno automatice conductas positivas sin darse cuenta. Si siente que llamar a un alumno dumbo o cuatro ojos forma parte del paisaje educativo, reproducirá esta conducta. La idea es invertir este paisaje educativo.

¿Hay que intervenir al primer insulto?

Los insultos forman parte del paisaje social, y en la escuela muchas veces no se interviene porque la gente considera que son normales. Pero los insultos hacen daño, mucho daño, y si no pregúntale a un niño que está gordito si le gusta que le llamen elefante. Eso que los alumnos quizá ven como un juego tiene que dejar de serlo. En el momento en que aplicas el TEI el grupo no sólo sabe que hace daño, sino que sabe la cantidad de daño que hace. Por eso este paisaje social se tiene que cambiar desde la perspectiva del alumno, pero también la del profesorado. Si consideras inaceptable la violencia de baja intensidad y la cambias, estás cambiando también la de alta intensidad. Pero para eso hace falta una intervención que no sea flor de un día.

¿Qué quiere decir?

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Que viene un agente de policía o cualquier experto, imparte una charla y ya está. Eso es limpiar conciencias y con todos mis respetos no sirve para nada. Muchas veces lo que provoca es un proceso de vacunación. La administración del centro considera que ya se ha hecho un proceso de sensibilización y se desentiende. Así no hay que hacerlo. La intervención tiene que ser sistemática e integral, y el objetivo no tiene que ser sobre una situación de violencia sino sobre un cambio de mirada del centro educativo como institución. El objetivo no es intervenir sobre las personas sino intervenir sobre la comunidad.

Suena lógico.

Dicho ahora suena muy bien, pero hace unos años… Yo dejé de explicar una de las bases fundamentales del TEI porque la gente me decía que se me iba la pinza. Ahora la empezamos a volver a explicar.

¿Y qué es?

El concepto de ejemplaridad social. Los procesos de aprendizaje, de emociones, de valores, de conductas no se aprenden desde una vertiente cognitiva y abstracta, se aprenden a partir de modelos, a partir de ejemplaridad social. Nosotros no podemos explicar la bondad, o la ayuda a los otros, si no la ves hacer a otro. ¿Qué debemos hacer, pues? Reconducir modelos; y lo que hace el TEI es modificar modelos. Cuando un alumno de primero de ESO tiene un modelo que es un alumno de tercero con conductas positivas, esto acaba generando conductas positivas, y si lo que acaba viendo son conductas negativas hará lo mismo. Porque aquello que hagamos, y más en el caso de quien acaba de llegar, es una reproducción de los modelos que son imperantes.

¿Por qué los tutores siempre tienen dos años de diferencia respecto a los tutorizados?

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Hay que tener en cuenta que el 90% de violencia sistemática, que no tiene por qué ser física, puede ser verbal, se da entre alumnos que son del mismo curso. Nos dimos cuenta que para que se dé una situación de tutorización debe haber diferencias de edad, miramos todo lo que se había estudiado sobre esto a nivel internacional, y vimos que lo mejor era que hubiera dos años de diferencia, porque regulas a aquellos alumnos que han repetido, que todavía son más jóvenes que sus tutores, y también las diferencias de procesos evolutivos. Antes se continuaba con los de segundo y cuarto, y nos dimos cuenta de que no era necesario, que con un año es suficiente. El objetivo es crear un proceso de contextualización para que los alumnos se habitúen; el segundo año se mantienen entre el 70 y el 80% de las tutorías, pero sin el apoyo institucional del centro, a partir de la identidad que han creado entre tutor y tutorizado. Incluso sabemos de alumnos que han mantenido la relación en la universidad. ¡Esto es fantástico!

Un consejero particular.

Imagínate a un alumno de primero que llega a una institución educativa que no conoce de nada, a esta persona le proporcionas otra de referente que le dice que puedes contar conmigo para cualquier cosa que necesites. Se lo dice una persona que conoce la estructura, conoce la organización…

El primo de Zumosol.

Pero no es esta la idea. El objetivo es crear equipo. En el programa TEI cualquier uso de la violencia para solucionar un conflicto implica la suspensión del cargo de tutor. Nada justifica la violencia.

Yo entendía que el primo de Zumosol es protector, no violento.

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Normalmente las modificaciones de conductas no se producen cuando hay hechos, sino cuando hay expectativas de hechos, cuando hay algo que puede suceder. Cuando ya ha pasado ya sabes el nivel de incidencia que tiene. Para los alumnos es más importante saber que tú estás ahí que el hecho de que lo estés.

Al principio creían que el TEI sería sobre todo útil para los tutorizados pero se dieron cuenta de que era a la inversa. Explíquemelo.

Sin duda. Los más favorecidos, con diferencia, son los tutores. Ya sé que las categorizaciones siempre son cuestionables, pero podríamos decir que hay tres niveles de alumnos: aquellos que tienen muchas competencias desde una perspectiva social-emocional, aquellos que tienen unas competencias medianas y aquellos que las tienen bajas. Pues los más favorecidos entre los tutores son estos últimos.

¿Y eso?

Es lógico. Lo que hace el TEI –y esto no lo hace ningún otro programa– es que no deja a nadie fuera. Con lo cual el estudiante que tiene muy pocas competencias también será tutor. Y tendrá la misma categoría que aquel que todo el mundo sabe que es el líder emocional de la clase. ¿Cuál es el autoconsciencia que tienen las personas con necesidades educativas específicas? No tengo competencia para hacer esto. Cuando tú le dices que puede hacerlo y que lo hará muy bien le estás dando un empujón. En primer lugar estás contando con él, que queda fuera en el 90% de las situaciones, y después le estás diciendo sin decírselo que está a la misma altura que el líder emocional del grupo. Simplemente el hecho de hacerle tutor, con un nombramiento institucional del centro, tiene un impacto inmenso, es una gran inyección de autoestima.

Pero son voluntarios. ¿Puede ser que de tan baja autoestima ni se presente?

El nivel más bajo que hemos tenido en un centro es del 96% de alumnos que quieren ser tutores. Si alguna vez hay un alumno que no quiere ser tutor se le tiene que respetar y no lo será. Cuando esto ocurre, en el 99% de los casos efectivamente son alumnos que estarían en el bloque de menores competencias, o sea que toman esta decisión no porque no quieran, sino porque consideran que no serán capaces de hacerlo. Su nivel de autoestima es tan bajo que no se ven capaces. A estos alumnos se les tiene que animar pero nunca obligar a hacerlo. Y se les tiene que animar porque sabemos que los grandes favorecidos con mucha diferencia de toda la estructura educativa son ellos.

Dice que es el único programa que no deja fuera a nadie. ¿A qué se refiere?

Por ejemplo, la mediación es una estrategia excelente, pero la forma como la hemos llevado a cabo en general ha sido un error. En un grupo de 100 alumnos, ¿cuántos son mediadores? Entre seis y ocho. ¿Y a quién se elige para ser mediador? ¿Cuántas veces este papel lo hace un alumno con necesidades educativas específicas? O sea que podemos caer en un proceso de doble estigmatización. Decimos que la mediación es muy buena, y los grandes beneficiados de la mediación nuevamente son los mediadores y no los mediados, sin duda alguna, por un proceso de crecimiento personal. Por lo tanto los grandes beneficiados son aquellos que menos lo necesitan. Afrontémoslo, la mayor parte del grupo, alrededor del 80%, se queda fuera de este proceso, ¡que es muy positivo! Y algunos alumnos directamente pueden sentir que les estás diciendo que no tienen competencias para poder hacerlo. Si los grandes beneficiados son los mediadores, ¿por qué no potenciamos a aquellas personas que más lo necesitan? Esta reflexión no veo que se haga nunca.

Pensaba que el TEI era para la secundaria y he constatado con sorpresa que también se hace en primaria e infantil.

Sí, a primaria llegó enseguida y en infantil ya llevamos dos años aplicando el programa, en estos momentos debe haber unos 30 centros aplicándolo en infantil.

¿Hay un refuerzo positivo para los niños de P-5 cuando tutorizan a otro de P-3?

La población diana como objeto de acoso escolar se da entre tercero y cuarto de primaria, y aproximadamente puede afectar a un 25-27% de los alumnos. Esto es lo que nos dicen las estadísticas del Observatorio de la Convivencia de Euskadi, que son las mejores que hay, posiblemente a nivel mundial. Esto es lo que justifica que en tercero sean tutorizados. En secundaria la situación de acoso está alrededor del 10-12%.

¿Me está diciendo que el 27% de los alumnos de primaria y el 12% de los de secundaria sufren acoso?

Sí, ¡y es una barbaridad! La gente no se da cuenta. Aunque afectara al 0,2% sería un problema, sería inaceptable, pero las cifras actuales son una barbaridad.

¿Está constatado que antes había más bullying y que el programa TEI ha hecho bajar este porcentaje?

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La posibilidad de que se dé una situación de acoso escolar en un centro TEI es casi cero. ¿Por qué? Porque una de las características de la situación de acoso es que nadie se dé cuenta de que esto ocurre. Profesores y familias se dan cuenta en un porcentaje que estaría sobre el 10-15%, mientras que los alumnos se dan cuenta por encima del 90%, porque los acosadores necesitan público, y su público son sus compañeros. Por eso el TEI incide en los espectadores. Si el público en lugar de ver a un tío guay ve a una mala persona, ¿qué pasa? Pues que como no consigue el refuerzo cambia de conducta. Lo que estás haciendo es un proceso de sensibilización y concienciación del grupo para desactivar el prestigio social del alumno con conductas violentas.

El típico chulito de siempre al que le reías las gracias para que te considerara amigo…

Correcto. El TEI trabaja la deslegitimación de este perfil. Es tan básico como eso. Y lo que dice es que la persona que utiliza la violencia es por su incompetencia a la hora de resolver un conflicto de forma pacífica. A partir de que aplicas el TEI aquel alumno que le pega una colleja a otro o que le come medio bocata ya no puede decir que era una broma, que en realidad son amigos… No, esto hace daño y lo sabes, y cada vez que lo hagas lo harás con intención de hacer daño. Pero no es que lo sepas tú, es que lo sabe todo el grupo. Y cuando el grupo-clase lo sabe tú dejarás de hacerlo porque ves que no serás juzgado de forma benévola.

Vuelvo a preguntar. ¿Antes del TEI la cosa estaba peor?

Hay quién dice que ahora estamos peor que antes. En los últimos estudios que hay, por ejemplo en Euskadi, ha subido unos ocho puntos. Mi visión es que no hay más situación de acoso escolar ahora que hace unos años, sino que ahora queda reflejada estadísticamente, ahora se visibiliza debido al proceso de concienciación que ha tenido el acoso escolar. Hay un proceso de visibilización del problema por este proceso de sensibilización del profesorado, las familias y los alumnos. Por lo tanto, para nosotros aquello que se ve desde una vertiente totalmente negativa es en realidad el principio de una cosa que es tremendamente positiva, porque para intervenir en una situación de conflicto tenemos que conocer el conflicto. Si no lo conocemos o si lo escondemos no podemos intervenir.

Al principio el programa TEI estaba abierto, pero restringieron el acceso. ¿Por?

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Durante un tiempo enviábamos todos los materiales a cualquier persona que se interesara. Pero no se hacía formación. Se hacía una presentación y a partir de aquí parecía que lo veían claro y adelante. Esto duró unos cuatro años, y entonces nos dimos cuenta de que se estaban haciendo verdaderas barbaridades.

Por ejemplo…

Centros que ponían tutor sólo a aquellos alumnos que tenían problemas, con lo cual estaban generando una doble estigmatización, porque desde la óptica del alumno, si le pones a alguien que le ayude es porque no tiene competencias. Por eso cuando hablamos de la tutoría entre iguales hablamos mucho del concepto de equipo. Un equipo siempre es más fuerte que una persona. Y no hay estigmatización porque todos los alumnos tienen tutor. Hasta los alumnos de primero que no lo necesitarían lo tienen.

¿Alguna otra barbaridad?

Pues por ejemplo que los chicos fueran tutores de chicos y las chicas de chicas. Otros que hacían 1º y 4º en lugar de 1º y 3º. Otros que aplicaban literalmente el concepto de Zumosol. No se generaba ninguna implicación emocional sino que más o menos la idea era que si algún día tienes un problema con alguien me lo dices y le caliento. Se hicieron muchas.

¿Con qué periodicidad se encuentran los tutores y tutorizados?

Teóricamente tienen que hacerlo dos veces por semana. Depende un poco según el centro, pero en la estructura TEI, tutor y tutorizado acuerdan encontrarse en un lugar concreto en unos momentos concretos. Tú les das pautas pero ellos deciden dónde y cómo. Una de las cosas que no se tiene que hacer es regular. No son encuentros largos normalmente. “¿Cómo te ha ido el examen?” “Bastante bien” “Vale, me voy a jugar a fútbol”. Ya está bien. El objetivo es mantener el vínculo, para que el día que pase cualquier cosa no forme parte del 16% de las situaciones de acoso que no son conocidas por nadie. El primer parámetro del TEI es que salga fuera la parte del iceberg que está escondida, que no haya ninguna situación de acoso que no sea conocida.

¿El tutor es el primero a quien se tiene que alertar del acoso y por lo tanto poner en alerta al profesorado?

Es que no se llega a dar acoso. Se dan situaciones del estilo “aquellos no me dejan jugar a fútbol”, o “este me da una colleja cuando bajo”, o “me birla medio bocata”.

Principios de acoso, pues.

La conducta más fácil de modificar es aquella que está en sus inicios. Cuando está consolidada es muy difícil de cambiar. Pero volviendo a la pregunta ya no es sólo el tutor, su misma clase de tercero le dirá “oye, que a tu tutorizado ayer le dieron una colleja, o no le dejaron jugar a fútbol”. Este nivel de comunicación en red se produce.

¿Y qué pasa ante una situación así, cuando no dejan jugar a fútbol a alguien?

En el 90% de los casos el tutor irá a hablar con una persona de primero, y le preguntará por qué no deja jugar a Manuel a fútbol, y le dirán que porque está muy gordo y no corre, y él le dirá que tiene el mismo derecho que tú, con lo cual tiene que jugar a fútbol. Ponte en situación: es un alumno de tercero que tiene todo el conocimiento del centro, hablando con uno de primero. El nivel de incidencia que tiene un alumno de su edad es muchísimo más elevada que la que puedo tener yo como profesor. Lo que yo pueda decir es esperado. Ellos hablan con su lenguaje, y si al día siguiente vuelve a pasar se lo volverá a decir, y si no lo soluciona hablará con su compañero de tercero que es tutor de aquel niño que no deja jugar a fútbol a Manuel, con quien ha establecido ya unos vínculos emocionales. Pero esto no pasa prácticamente nunca, una cosa así se acostumbra a solucionar a la primera.

¿Qué formación reciben los tutores?

Reciben unas tres horas de formación. Pero no hacemos una formación específica y estructurada. No se le dice al alumno cómo tiene que actuar, sino que actúe como considere que tiene que hacer para solucionar el problema. Tienes dos condicionantes: tienes que actuar cada vez que sea necesario y no puedes utilizar la violencia en ningún momento.

O sea no puedes ni mirar hacia otro lado ni ir de justiciero.

Y lo que no podemos hacer es tipificar todas las conductas. Por lo tanto al alumno le estamos diciendo que se encuentra en una autopista de cinco carriles, toma el que consideres adecuado, pero no puedes salirte ni por la derecha ni por la izquierda, es decir ni por la indiferencia ni por la violencia. El único medio es el diálogo y si en algún momento tienes un problema ven a hablar con el coordinador del programa. En la mediación por ejemplo, se escucha a unos y a otros y se toma una decisión. Eso es cuando ya se ha producido un hecho. En el TEI se interviene cuando se dan los primeros síntomas. Pero hay que ser dinámico. Un alumno de necesidades educativas especiales tendrá una forma de actuar muy diferente a la del líder social, por lo tanto tenemos que respetar la forma que cada cual tiene de intervenir.

¿Qué incidencia tiene el TEI en las familias?

A las familias se los dice qué es el acoso, qué es el TEI y qué pueden hacer ellas para intervenir, teniendo en cuenta que su hijo o hija puede ser agresor o puede ser víctima. Se le explican los síntomas que presentan los dos, y el proceso de intervención. Hay varios niveles: el individual, sobre tu hijo o hija, el familiar, el educativo y el social. Y al final el jurídico. Lo que no se puede hacer son cosas que vemos que empiezan a hacer algunas familias, que es antes que nada ir a interponer una denuncia, cuando la solución en todos los casos de violencia sistemática se tiene que buscar dentro del centro educativo. De entrada no se tiene que ir ni hacia el agresor ni a la víctima, la intervención siempre es sobre todo el centro, y si en algún momento alguien se tiene que ir, que sea el agresor. En todo caso, a las familias se las anima a que ante la más mínima sospecha de que su hijo sea víctima o agresor lo hable con el tutor, y si no con el orientador, y si no con el director… pero que no empiece con la denuncia. Aunque gane el caso y obtenga una indemnización económica, el gran perjudicado seguirá siendo su hijo.

Para un padre con un hijo acosado la tentación de acudir al juzgado tiene que ser enorme.

El sufrimiento en las familias todavía es más fuerte que en los niños. Pero denunciar de primeras no es forma de resolver nada. Otra cosa es que no te hagan caso, pero lo primero es ir al centro y explicarte, porque puede ser que tú te hayas enterado de situaciones que el centro desconoce, y no porque sean unos malos profesionales, sino porque es así. Tenemos que trabajar conjuntamente.

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