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Sinopsis
De entre todos los fragmentos que componen la compleja historia del siglo XX español, pocos capítulos resultan tan oscuros y reveladores como los vinculados a las instituciones represivas del franquismo. La más longeva y, sin embargo, la menos conocida es el Patronato de Protección a la Mujer.
Desde 1941 hasta bien entrada la democracia, esta institución apuntaló su labor sobre cuatro pilares: trabajo y oración para redimir; disciplina y castigo para adoctrinar. En el cruce de intereses entre Iglesia y Estado, la doctrina católica sirvió para legitimar este control femenino. Miles de mujeres de todas las edades, procedencias y contextos socioeconómicos fueron entonces condenadas sin delito y encerradas sin juicio en nombre de esa moral. Bajo un disfraz de caridad se ocultó una realidad llena de abusos, trabajos forzados, robo de bebés y violaciones sistemáticas de los derechos humanos.
Este libro analiza el Patronato como una pieza clave en la arquitectura moral y política del franquismo y examina la huella que dejó en quienes lo padecieron y en una memoria colectiva que aún intenta asumir ese pasado.

Carmen Guillén (Mazarrón, 1988) es doctora en Historia Contemporánea y profesora en el área de Historia de la Ciencia en la Facultad de Medicina de Albacete (UCLM). Sus líneas de investigación se centran en la historia de la medicina y la historia de la sexualidad en la España contemporánea, con especial atención a la represión femenina y a los mecanismos institucionales de control del cuerpo de la mujer. Es autora de la primera tesis doctoral sobre el Patronato de Protección a la Mujer, reconocida en 2021 con el Premio a la Mejor Tesis Doctoral en materia de violencia de género. En el ámbito de la divulgación, colabora habitualmente en programas de Radio Televisión Española como El condensador de Fluzo o La aventura del saber.
Reseña
Leer este libro duele, pero es muy necesario sacar a la luz toda aquella represión que vivieron miles de mujeres, por el solo hecho de no seguir los cánones establecidos por el franquismo y ser mujer.
Lo más llamativo es ver cómo era la propia sociedad la que pretendía adoctrinar a las mujeres, una sociedad con miedo, con culpa y vigilantes de la moral, en algunos casos eran sus familias las que denunciaban a las solteras por llegar tarde a casa, por tener un novio que tocaba en una banda, por su forma de vestir, por no estar de acuerdo con la moral que se les quería imponer… Es decir, estaba presente en la comunidad que había que quitar de la calle a las que se comportaban de forma inmoral porque el ideal de mujer era cuidar al marido, satisfacerlo y traer hijos al mundo que perpetuaran esas ideas franquistas.
El Patronato de Protección a la Mujer funcionó durante más de cuarenta años y desapareció lentamente sin hacer ruido. Enmascarado en los centros religiosos fueron trabajando para que la moralidad de las españolas cumplieran con los ideales franquistas. Aquella institución, según Guillén, fue un entramado de represión, adoctrinamiento, encierro, trabajos forzados y robo de bebés, vigente hasta 1985.
El libro recorre todas las facetas del Patronato de Protección a la Mujer: el entorno político, religioso y moral que guiaba al régimen en sus conceptos de lo femenino; cómo nacieron y se fueron estableciendo en los centros religiosos (considerando que las monjas iban a salvaguardar la moral de las mujeres); los métodos que se empleaban para rehabilitar y adoctrinar a las internas; los trabajos forzados a los que eran sometidas, todo en beneficio de la comunidad; las condiciones materiales en las que vivían (pasando hambre y frío); el control sobre los cuerpos y las disciplinas empleadas…; por último nos presenta un panorama internacional que no difiere mucho de lo que tuvimos en nuestro país.
Nos dice Guillén que en un momento en el que los derechos y libertades de las mujeres siguen siendo objeto de debate, este libro pretende contribuir a reflexionar sobre los mecanismos de control que se han articulado a lo largo de la historia para tratar de imponer y perpetuar un rol femenino subordinado. Este libro es una invitación a la memoria, pero, sobre todo, a la justicia. Ayudemos a estas miles de mujeres que fueron internadas en estos centros y sufrieron la represión, a que se les reconozcan como víctimas de la represión franquista.
Resulta indignante que una institución que ha funcionado hasta 1985 no esté en la memoria colectiva de la sociedad, incluso de gente que hemos vivido cerca de esos períodos de tiempo en los que se enmarca el funcionamiento del Patronato de Protección a la Mujer. Sí es verdad que se amenazaba a las niñas que no se portaban bien y se les decía: “Te vamos a llevar con las monjas” y sin saber exactamente lo que esto suponía, sí infundía un respeto.
Una sociedad se construye a partir de los discursos que elige contar, nos dice Guillén, al igual que las personas se definen por sus recuerdos Conviene recordar que esto con Franco sí pasaba: violencia, fusilamientos, penas de cárcel, incautaciones, exilio forzado, depuración de funcionarios y niños arrancados de sus madres. Hay que romper el silencio y ayudar a las supervivientes de este atropello moral a que sean consideradas y se les reconozcan los derechos que en esos años perdieron.
Para saber más
- Los reformatorios ocultos de Franco para reprimir a chicas “inmorales”… Entrevista a Carmen Guillén en elDiario.es
- El Patronato de Protección a la Mujer: cuarenta años encerrando a jóvenes rebeldes. Entrevista a Consuelo García y Paca Blanco. (supervivientes del Patronato) RTVE.
- Mara Petersen en La Aventura del Saber de La 2 de RTVE entrevista a Carmen Guillén sobre El Patronato de Protección a la Mujer

