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El 11 de junio se celebra el Día Internacional del Juego. El juego es un recurso tradicionalmente asociado a la etapa de la infancia. Con el objetivo de desmontar mitos, presentamos un proyecto de Aprendizaje-Servicio de carácter intergeneracional en el que se utiliza el juego como herramienta de conexión entre generaciones. A través del juego se facilita la inclusión social, se previenen los conflictos, se aprende a resolverlos, se consolida la paz, se promueve la tolerancia y la resiliencia, todos ellos beneficios del juego.
En el proyecto “Conexiones que enriquecen” un grupo de jóvenes comparten con mayores espacios de juego, que rompen barreras y mitos como el “edadismo”. Este proyecto ha sido finalista de los Premios Aprendizaje-Servicio 2025.
Abriendo espacios de comunicación y encuentro
La risa vuelve a recorrer los pasillos del centro asistencial Uzturre de Tolosa (Guipúzcoa) cuando empieza la actividad. Sobre las mesas se mezclan cartas, imágenes, lanas de colores, piezas de puzle y pequeños materiales preparados por las chicas y chicos del colegio Herrikide. Detrás de cada juego hay mucho más que entretenimiento: cada dinámica está pensada para estimular la memoria, reforzar la atención y la orientación, trabajar la coordinación y, sobre todo, abrir espacios de comunicación y encuentro.
En ese ambiente cercano y distendido, jóvenes y personas mayores comparten conversaciones, recuerdos y momentos de complicidad que terminan convirtiéndose en una poderosa herramienta contra la soledad y el deterioro cognitivo. Ese es el corazón de un proyecto intergeneracional impulsado por jóvenes que han decidido acercarse a la realidad de los residentes de un centro de mayores a través de actividades lúdicas concebidas, no sólo para estimular la mente, sino también para acompañar, escuchar y compartir tiempos.
El juego estimula, acompaña, escucha
Los jóvenes llegan con cierta inseguridad, sin saber muy bien cómo iniciar una conversación, cómo reaccionar ante los silencios o cómo adaptarse a los distintos ritmos de las personas mayores. Pero bastan unas pocas sesiones para que esa distancia inicial desaparezca. Entre canciones, juegos y recuerdos compartidos, descubren que acompañar también significa aprender. Entienden el valor de escuchar sin prisas, de respetar otros tiempos y de prestar atención a historias que, en muchas ocasiones, hablan de épocas y vivencias completamente distintas a las suyas. Escuchar relatos de infancia, anécdotas familiares o recuerdos de juventud les permite mirar la vejez desde una perspectiva diferente, alejada de prejuicios y mucho más cercana a la experiencia humana.
El encuentro intergeneracion, fuente de aprendizajes
Así, la experiencia acaba convirtiéndose en una auténtica escuela de aprendizaje humano y social. Descubren habilidades que difícilmente se enseñan en los libros: paciencia, empatía, capacidad de escucha y sensibilidad hacia las necesidades de los demás. Aprenden a comunicarse con respeto, a interpretar pequeños gestos y a comprender que detrás de cada residente hay una vida entera llena de experiencias y enseñanzas.
La convivencia semanal fortalece competencias personales y sociales fundamentales. Del lado de las personas jóvenes: se aprende a colaborar, a resolver pequeños problemas organizativos, a asumir responsabilidades reales… Al mismo tiempo, se toma conciencia de la importancia del envejecimiento activo y del bienestar emocional de las personas mayores.
A través de esas pequeñas experiencias, muchos descubren una realidad que antes apenas conocían: las personas mayores no solo necesitan cuidados, también necesitan conversar, sentirse escuchadas y compartir momentos de alegría. Comprenden que un gesto aparentemente pequeño —una charla, un paseo, una partida de cartas o unos minutos de atención sincera— puede cambiar el día de una persona y hacerle sentirse acompañada.
“Nunca olvidaré su sonrisa”
Los jóvenes recuerdan especialmente esos momentos sencillos que terminan dejando huella: las carcajadas espontáneas de los residentes durante un juego, las conversaciones tranquilas mientras pasean del brazo por los pasillos o la emoción reflejada en el rostro de quienes reciben un mensaje tan simple como poderoso: “Tu vida me importa”. “Nunca olvidaré su sonrisa”, reconoce una de las estudiantes participantes.
Las personas mayores expresan sentirse más animadas, acompañadas y escuchadas, señalan que “se les pasa el tiempo volando”.
La experiencia también les deja aprendizajes más profundos. Entienden que detrás de cada rostro hay una historia de vida marcada por esfuerzos, pérdidas, afectos y superaciones. Y aprenden que, aunque la vida no siempre sea fácil, el cariño, la compañía y la cercanía siguen teniendo una enorme capacidad para aliviar la soledad y generar bienestar.
Porque, en el fondo, este proyecto persigue algo más profundo que la estimulación cognitiva o las dinámicas lúdicas. Busca despertar en los jóvenes la conciencia de que escuchar, acompañar y dedicar tiempo a los demás puede transformar vidas. También la propia.
Herrikide Ikastetxea, Tolosa (Guipúzcoa)
Detrás de esta iniciativa se encuentra Herrikide Ikastetxea de Tolosa, un centro educativo que apuesta por una forma de enseñar en la que el aprendizaje no se limita a los libros ni a las paredes del aula. A través de la metodología de Aprendizaje-Servicio, combinamos la formación académica con experiencias reales de compromiso social, participando en proyectos que responden a necesidades concretas de nuestra comunidad.
La filosofía del centro parte de una idea sencilla: aprender también significa implicarse en la realidad que nos rodea. Por eso, además de trabajar contenidos curriculares, los estudiantes participan en iniciativas solidarias relacionadas con la inclusión social, el voluntariado, el acompañamiento a colectivos vulnerables y la participación comunitaria. El objetivo es que nuestro alumnado no solo adquiera conocimientos, sino también valores, conciencia social y herramientas para desenvolverse de manera responsable y comprometida en la sociedad.
Premios Aprendizaje-Servicio 2026
El Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, la Entidad Social Educo y la Red Nacional de Aprendizaje servicio organizan los Premios Nacionales de Aprendizaje-Servicio. El próximo 30 de septiembre de 2026 se cerrará la entrega de proyectos que aspiran a mencionados premios. 22 categorías que cuentan con el apoyo de DKV Seguros, Fundación La Caixa, CENEAM (Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico), MITES (Ministerio de Trabajo y Economía Social), OEI (Organización de Estados Iberoamericanos), Fundación Ana Bella, Fundación Mullor, Fundación Yehudi Menuhin, Plena Inclusión, Fundación Edelvives, Fundación Princesa de Girona, Asociación Esplai La Florida, Absotec y ACES-Andalucía.
Una de las categorías está relacionada directamente con la importancia del juego en las diferentes etapas de la vida:
- Premio Aprendizaje-Servicio a través del juego, está dirigido a proyectos de cualquier temática (salud, medioambiente, personas mayores, personas con discapacidad, acompañamiento educativo…) que utilicen el juego como herramienta educativa durante el calendario escolar, o bien en tiempos extraescolar, colonias o campamentos de verano.
A esta convocatoria de los premios se pueden presentar candidaturas por parte de proyectos realizados durante dos cursos académicos: el 2024-2025 y el 2025-2026.
El evento de entrega de premios está organizado por el Ayuntamiento de Coslada y tendrá lugar esta ciudad el viernes día 11 de diciembre de 2026, en el marco del XIX Encuentro Estatal de Aprendizaje-Servicio.

