Los datos no son buenos. Todo lo contrario. España, como el resto del mundo (casi en su totalidad), sigue perdiendo puntuación en la evaluación internacional más conocida, PISA.
Esta edición estaba dedicada a las competencias en ciencias naturales, aunque también hay datos para matemáticas y comprensión lectora. Ninguna de las tres sale bien parada.
En la presentación en Madrid, realizada por Abelardo de la Rosa, secretario de Estado de Educación, y Tue Halgreen, analista senior de la OCDE y responsable de la coordinación del estudio PISA, se señaló por parte de ambos a ciclos más allá de las políticas educativas como causantes de esta caída.
Una caída constante
Halgreen comentó que, si se miran los datos internacionales desde 2015 se puede apreciar este descenso de las puntuaciones globales. Un descenso que se acelera en las dos últimas ediciones, la de 2022 (presentada en 2023) y la actual, de 2025.
Para el analista, está por ver claramente la influencia de la pandemia a nivel global, pero señaló que en 2015 la penetración de los móviles en la sociedad ya tenía bastante fuerza. Ahora están en todas partes. Una situación que se acelera por mor de la IA y las redes sociales.
Destacó que, por ejemplo, el alumnado evaluado tiene dificultad para trabajar con textos extensos, con la posibilidad de relacionar una información con otra. Son capaces de leer rápido, pero pierden capacidad de interpretación por el camino.
«Las pruebas que bajan, dijo Halgreen, son las de texto largo, en las que hay que integrar información, en las que hay que poner en juego procesos de pensamiento más complejo». El experto comentó que según los datos que tienen, las y los chavales que más tiempo dedican a las pantallas obtienen peores resultados.
«Hay que trabajar para recuperar una lectura interpretativa y pausada», aseguró De la Rosa en la presentación de los datos para España de PISA 2025. En ese sentido, señaló que se han puesto sobre la mesa diferentes programas de cooperación territorial. En cualquier caso, observando la trayectoria de los datos en los últimos años, los esfuerzos no están siendo suficientes.
Queda cierta sensación de agotamiento. Son dos décadas de evaluaciones, pero una en la que los datos no han dejado de empeorar. Halgreen habla de que hay países que no han dejado de mejorar, como los de Asia (China, Japón, Singapur…), en los que, más allá de las políticas netamente educativas, hay grandes diferencias culturales en cuanto al esfuerzo que realizan familias y estudiantes, que invierten importantes cantidades de dinero, tiempo y esfuerzo para superar cualquier evaluación.
Como se aprecia en el gráfico, en lectura, el alumnado ha perdido 10 puntos. En ciencias, otros 11, y en Matemáticas, 23, desde 2006. La cuenta es mucho peor si se hace desde 2015, momento álgido. Desde entonces se han perdido 45 puntos en lectura (el equivalente a dos cursos); 29 en matemáticas (curso y medio) y 16 (casi un curso) en ciencias.
Buena parte del entorno europeo sufre descensos. Notables son los de Finlandia que, aunque se encuentra sobre los 500 puntos, en los últimos 20 años ha perdido casi 60, equivalente a tres cursos.
Pero la tendencia a la baja se ve en otros como Alemania, Francia, Suecia, Noruega o Portugal. En el otro extremo, países como Singapur no dejan de elevar sus números.
Caída competencial
La caída en lectura es generalizada en la mayor parte de los países y comunidades autónomas. Y su importancia es clave, como señalan propios y extraños, por ser la competencia que abre las puertas del aprendizaje de otras materias. O debería.
Pero no es la única. La competencia en ciencias era la estudiada de manera monográfica en esta edición de PISA. Históricamente, España había aguantado cerca de la media de la OCDE y de la UE. Y lo sigue haciendo, con la salvedad de que en los últimos años, las tres han ido resbalándose por la pendiente. Inexorablemente y sin que nadie haya sabido muy bien qué hacer.
Los datos no son buenos ahora tampoco. La competencia que mejor manejaban chicas y chicos ha caído en 10 años muchos puntos. La OCDE sigue cifrando en 20 la diferencia de aprendizajes equivalente a un curso entero.
Empezando por las comunidades con mejor puntuación en 2025, pero también en 2015. Castilla y León ha bajado 26 puntos. Los mismos que ha perdido Galicia; 21, Madrid. Peor es el caso de Navarra, que ha bajado 40 puntos (dos cursos). Aunque la caída más abrupta es la de Valencia, con 44 de diferencia en ese mismo plazo.
En Matemáticas las cosas no son mejores a 10 años vista. De nuevo, todas las autonomías pierden puntos, aunque algunas lo hacen de forma muy preocupante. Navarra baja 56 y Valencia, 50. Supone una diferencia de dos cursos y medio con respecto a hace una década. La media española es de 29 puntos menos, es decir, un curso y medio. La que menos desciende es Canarias, con 10, aunque queda con 442 puntos en esta evaluación.
¿Qué pasa con los niños ricos?
Tal vez el dato más llamativo del informe PISA, al menos para el caso español, es que los jóvenes del cuartil de mayor renta (quienes en principio suelen tener mejores resultados), son el grupo que más ha perdido puntos en la prueba sobre competencia en ciencias.
Preguntado por esta cuestión, Abelardo de la Rosa ha comentado que el Instituto Nacional de Evaluación Educativa tendrá que estudiar los microdatos de PISA para intentar averiguar qué es lo que ha pasado entre estos jóvenes. En el Ministerio no tienen una hipótesis sobre esta cuestión, al menos, de momento.
En el informe para España hecho público, de hecho, no se ofrece mucha información. No se sabe si este descenso es homogéneo en todas las comunidades autónomas, o se produce más en unas o en otras.
Más de lo mismo
Las chicas vuelven a puntuar mejor que los chicos en ciencias y lengua, no así en matemáticas. Esta nueva edición de la evaluación vuelve a señalar cómo el alumnado de origen migrante (sea de primera o segunda generación y sin distinguir uno de otro) obtiene peores resultados.
De nuevo, el ISEC marca una importante diferencia en los datos que, de regularse revelaría que la escuela pública obtiene mejores resultados que la privada.
Como en otras ediciones anteriores, el alumnado español demuestra tener un mayor sentimiento de pertenencia al centro educativo que sus homólogos de otros países y sufre, en menor medida, acoso y ciberacoso.
Los datos, como cada tres años, llegan a los medios. Pasaremos unas cuantas semanas de análisis sobre las causas de la bajada de datos, ya una constante, aunque no solo en España. Las y los expertos desglodsarán durante meses más y más datos recogidos por la OCDE y, esperemos, algunas administraciones recogerán el guante para intentar remedar este descenso lento, pero muy claro.
Como el propio secretario de Estado anunció, seguro que habrá una Conferencia Sectorial con todas las comunidades autónomas monográfico sobre PISA. Habrá que esperar para ver qué sale de todo ello en forma de políticas públicas.

