Docente en activo, música y musicoterapeuta, dedicada a la creación de materiales accesibles y proyectos artísticos. Defensora de la escuela pública y crítica con su deterioro, que no es accidental.
Durante décadas, la educación para la paz fue un horizonte compartido. Hoy, en demasiados centros, se ha convertido en un gesto simbólico, un día de fotos y cartulinas. Pero la paz —la verdadera— no es un evento: es una estructura. Y sin ella, la escuela pierde su capacidad de reparar el mundo.