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El cine quiere un hueco en la educación

El cine ha de entrar en la educación como alfabetización mediática, con mirada crítica y como herramienta para alcanzar otros aprendizajes.

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Hace unos días la Academia del Cine realizaba unas jornadas para presentar el último número de su revista, dedicado de forma intensiva a la educación y el cine. Un acto en el que se dieron cita personas de la educación y del cine, directores, productoras, distribuidoras, empresas exhibidoras… El objetivo, no solo hablar de la revista, sino poner sobre la mesa las fortalezas y debilidades de esa relación entre los centros educativos y las películas.

Y sobre todo ello, unir cine y educación e introducir la cuestión en el Pacto de Estado por la Educación. Ese es el objetivo, en definitiva. Que el cine, por fin, se haga un hueco en el sistema educativo, pero no tanto por el voluntarismo de algunas personas, o de manera anecdótica, con un visionado un día que llueve y no se puede salir fuera.

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Mercedes Ruiz es una de la mayores valedoras (por no decir la más) de esta iniciativa del pacto entre cine y educación. A base de colaborar tanto en el número de la revista de la Academia como de moderar durante todo el dia el seminario celebrado, pero no solo. También con iniciativas como la campaña poco después de la presentación para que hubiera descargas masivas de la revista en su versión digital.

Y ahora, siguiendo, con el intento de multiplicar los accesos y las aportaciones al texto sobre el que quieren construir un pacto que afiance esta relación cine y educación.

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El documento

El texto que se está construyendo pretende seguir vivo una vez completado con las aportaciones que vayan haciéndose. La idea es que la Academia del Cine pueda, una vez construido de forma colectiva, configurar calendarios y mesas da diálogo con las diferentes partes interesadas.

El documento pretende implicar a todas las partes, desde el Ministerio de Educación y Cultura, a las universidades, la Academia, profesorado, productoras, distribuidoras…

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Hacer que la alfabetización mediática sea una realidad. En primer lugar, desde los cero años y con carácter transversal, sin asignatura propia. Después, más mayores, abriendo la posibilidad de esa materia en la que personas expertas, del mundo del cine, hagan todas las aportaciones necesarias.

Cada parte ha de poner su grano de arena, y si la Academia debe hacer de entidad neutra que ayude a la elaboración de este pacto de educación y cine, el Ministerio ha de mantener una lista de iniciativas en esta materia, actualizada desde la Secretaría de Estado de Cultura. Además de facilitar un repositorio de cortos, documentales y películas que puedan ser utilizados por el profesorado, siempre y cuando “presente un mínimo plan de actuación en su aula o centro”. Es decir, respetar el derecho de autor a cambio de que docentes y alumnado liberen y compartan sus materiales educativos.

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Y es que el cine nunca ha tenido un lugar en el sistema educativo a pesar de formar parte de la cultura de los países. Mientras que otras áreas de la cultura tienen cabida en el currículo, el cine no lo tiene. Esta es una de las reivindicaciones, máxime cuando la importancia del audiovisual, desde hace muchas décadas, es incuestionable.

Pero ¿cuánto aprendizaje existe alrededor de los lenguajes audiovisuales desde la infancia? Y ¿por qué es importante el cine? “Siempre estamos viendo cine, dice Ruiz, pero ¿dónde queda el pensamiento crítico?”.

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Mercedes Ruiz lo tiene claro. En primer lugar por lo que nos dice la neurociencia sobre la importancia de las emociones a la hora de crear aprendizajes y cómo el cine moviliza de una manera muy potente dichas emociones.

Pero no solo. Desde el grupo en el que lleva años colaborando, Cero en conducta, han realizado todo tipo de iniciativas como montar visionados con tertulias con alumna y cineastas; u organizando salidas al cine en las que niñas y niños iban con sus abuelos y abuelas. Incluso han hecho preestrenos organizados por profesoras y profesores, simultáneamente, en diferentes puntos de todo el país.

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“Ver películas, el acto social, variar los contextos de aprendizaje, las charlas con los directores… son cosas que ayudan a los aprendizajes”, explica. Y a esto se viene a sumar el que “hay películas de cualquier tema”, es decir, que el currículo escolar también está en el cine.

“Con todo esto queremos crear debate para meter el cine en agenda, en presupuesto. Todo lo demás es voluntariado”. Ruiz lo tiene claro, y es por eso que después de la presentación de la revista en el seminario, que ya fue todo un éxito, hicieron campaña para que hubiera descargas masivas del número de Academia (y las hubo). Y ahora quieren aumentar las aportaciones al documento del pacto… Pero en junio quieren volver sobre el tema de la mano del Congreso de Alfabetización Mediática que se celebra en Segovia. “Que no se pierda el empuje”.

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