Cada día, en algunas aulas, los docentes reportan escenas parecidas: una interrupción en clase, una falta de respeto o una disputa en el patio. Situaciones que, en aquellos centros que siguen enfocados en un paradigma tradicional/normativo, se aborda desde la necesidad de la inmediatez y dejar claro quién ejerce la autoridad, buscando erradicar el conflicto. Se abre el expediente, se entrega el parte de incidencia y, en el peor de los casos, se suspende la asistencia de la persona que generó el conflicto.
La pregunta que articula todo el proceso es sencilla y automática: ¿Quién fue y qué castigo merece? Sin embargo, tras décadas aplicando este enfoque, la evidencia, en estos centros educativos, es clarísima: las expulsiones no enseñan comportamiento procomunitario, el clima escolar no mejora de forma duradera y las heridas relacionales permanecen abiertas.
Es esa sensación de impotencia, y la voluntad del profesorado de encontrar un camino donde emerge la posibilidad de instaurar las prácticas restaurativas, no como una técnica aislada o un conjunto de parches metodológicos, sino como una verdadera transformación cultural.
La clave del éxito de las prácticas restaurativas no radica en ese intento de erradicar el conflicto (este es inherente a la convivencia), sino en transformar la manera en que el centro se organiza para responder a él. Pasa de la disciplina basada en la autoridad, a la disciplina participativa basada en la responsabilidad y el compromiso con la comunidad.

El enfoque restaurativo desplaza el foco del castigo hacia la responsabilidad y la empatía, cambia la pregunta fundamental por otras mucho más profundas: ¿Qué hay detrás de las acciones? ¿cómo y a quién han afectado?, ¿cuáles son las necesidades y cómo podemos reparar el daño?
Transitar de un modelo tradicional/normativo a uno restaurativo, no significa caer en la permisividad ni eliminar los límites. Al contrario: implica sostener una alta exigencia combinada con un alto apoyo, ofreciendo a la comunidad escolar un marco donde el conflicto deja de ser una amenaza que debe ser erradicada mediante la exclusión para convertirse en una oportunidad de aprendizaje socioemocional y especialmente de cuidar los vínculos1
Manos a la obra
Mi experiencia personal, basada en 35 años de docencia y 15 de combinar esa experiencia con la facilitación de procesos formativos con más de 8.000 participantes y más de 500 centros educativos, refrenda que, llegado el momento en que se plantea el reto de buscar esa alternativa restaurativa al modelo tradicional/normativo, debemos tener presente que el paso de un enfoque sancionador a una cultura restaurativa no es un cambio de normas.
Se trata de un cambio de mirada y de cultura de centro, no de “incluir” estrategias restaurativas al sistema tradicional/normativo. Por ello, si intentamos imponerlo «de golpe», hay dos frases que podemos oír: “Esto ya lo intentamos y no funcionó” o “aquí siempre lo hemos hecho así”. Chocamos frontalmente con el miedo a perder la autoridad, la sensación de sobrecarga. Por ello, para una transición sólida y sostenible, el proceso requiere tres pilares claves:

Conocimiento de la realidad. ¿Dónde estamos?
Conocer la realidad es imprescindible; para ello hay que realizar un análisis del punto de partida ¿En qué aspectos nos podemos apoyar y cuáles van a dificultar el cambio y por ello no podemos perderlos de vista?. Una herramienta sencilla, clarificadora y colaborativa para ello es un diagnóstico DAFO2 .
Seguro que cada centro tiene su mapa de la realidad pero habitualmente el DAFO muestra resultados parecidos a estos…

Plan de actuación ¿Por dónde empezamos?

Sensibilización: Crear vínculos que favorezcan la seguridad y experiencias de éxito
- Crear el equipo impulsor aprovechando al grupo de docentes sensibilizados, y en el que haya, al menos, alguien del equipo directivo. Este equipo es el primero en participar en formaciones externas.
- Diseñar y desarrollar talleres aplicables desde el primer día (ej. Los círculos de diálogo, el uso de una propuesta centrada en la prevención y la tutoría, el uso de una escucha restaurativa o el uso de las preguntas restaurativas para abordar conflictos de baja intensidad).
- Buscar situaciones que permitan el uso del diálogo, la reflexión sobre los sentimientos y la puesta sobre la mesa de las necesidades, bases del paradigma restaurativo, ofrecer acompañamiento para reforzar la seguridad. No olvidemos que proponer acciones con el alumnado es una buena estrategia pero la actitud restaurativa de quienes impulsan la transformación es imprescindible.
- Reforzar la implementación de alguna propuesta que se fundamente en la participación del alumnado (mediación, alumnado ayudante, tutoría entre iguales, aulas hermanas, tutoría entre iguales…).
Implementación de las primeras propuestas: obtener situaciones de éxito
- Empezar con la aplicación de los círculos de diálogo (creación de las normas del grupo, reuniones con las familias, como estrategia didáctica de materia,…) y el uso de las preguntas restaurativas en conflictos de baja intensidad. Desde el equipo impulsor ofrecer: materiales, acompañamiento, ayuda en el diseño.
- Reorganizar tiempos y espacios. Para combatir la debilidad de «es un trabajo más», el equipo directivo buscará flexibilizar (reuniones de departamento, tutorías, guardias) para dar espacio a la gestión del clima, poniendo en valor que cuidar las relaciones es currículo.
- Celebrar los primeros éxitos. Compartir en el claustro experiencias de éxito, por ejemplo la participación de determinados alumnos en los círculos, conversaciones individuales en determinadas situaciones,…
Avanzar en la implementación y buscar apoyos: adaptar documentos, protocolos y sumar a las familias
- Revisión progresiva de los documentos del centro. Introducir en el Reglamento de Régimen Interior, la opción dialógica ante los conflictos, en el Plan de convivencia la prevención y la educación socioemocional.
- Presentación a las familias: organizar talleres con familias para explicar la decisión educativa del centro y el trasfondo no supone “permisividad”, al contrario que la reparación exige más responsabilidad al alumnado que el simple «cumplir un castigo», y que en esa propuesta no solo nos centramos en quien lo hizo sino también en las necesidades de quien lo sufrió.
- Red de apoyo. Implicar a Servicios Sociales y entidades locales para sostener situaciones de alta complejidad que sobrepasen el marco escolar.
Consolidar y facilitar una estructura de apoyo: asegurar la sostenibilidad ante la movilidad
- Diseño de planes de acogida. La movilidad del profesorado es un elemento que dificulta el asentamiento de cualquier proyecto; diseñar una guía rápida y un plan de acogida al inicio de cada curso, donde el equipo promotor asuma el rol de difusión, acompañamiento y posiblemente de formación.
- Sistemas de acompañamiento entre iguales. Parejas pedagógicas o acompañamiento entre docentes experimentados y nuevos para mantener la continuidad del proyecto. También creación de grupos de análisis de casos para responder a las necesidades que se presenten. Documentos de apoyo.
- Crear la estructura participativa vital (equipo docente de apoyo, red de alumnado, observatorio de la convivencia,…).
Tocar con las manos
En el mundo de la docencia ponemos en gran valor aquellas experiencias que se han implementado con un importante grado de satisfacción, aunque también han tenido y tienen su lado oscuro. Por ello y a modo de colofón de esta reflexión os comparto algunas experiencias a las que podéis acudir para conocer, compartir , preguntar …
- CEIP Juan de Vallejo, Burgos. Referente: Beatriz Fuster.
- IESO Arroyo de la Encomienda, Valladolid. Referente: Rut Sanz.
- CEIPIESO Gabriel Vallseca, Palma. Referente: Asun Gallardo.
Notas al pie
1 Ventana de la Responsabilidad Social, Paul McCold y Ted Wachtel. Cualquier forma de disciplina en el aula se mueve cruzando dos ejes fundamentales: control / exigencia, establecimiento de límites, reglas y altas expectativas y apoyo / acompañamiento, cuidado, escucha, afecto y provisión de herramientas.
2 DAFO, Albert Humphrey. Este análisis permite definir la estrategia: potenciar Fortalezas y aprovechar Oportunidades reduciendo Debilidades y previniendo Amenazas.

