Entrevista a Urmi Basu. Activista y responsable de la ONG New Ligth:

Derechos

“Cuando educas a una generación de niñas tendrán una gran influencia en la vida de sus familias”

Urmi Basu lleva décadas trabajando con mujeres en la prostitución o traficadas y con sus hijas e hijos, a través de la educación, la salud y la seguridad. Ha conseguido cambiar la realidad de muchas personas.

Pablo Gutiérrez del Álamo 6/6/2018

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Urmi Basu es una mujer de mirada directa. Como su habla. Lleva años trabajando en uno de los “distritos rojos” mayores del mundo, en Kaligat, India. Educación, sanidad y condiciones de vida de las mujeres traficadas o que ejercen la prostitución, también de sus hijas y de sus hijos. Esta es la labor de una mujer cuya familia siempre ha sentido un fuerte vínculo social y que ya en tiempos de la independencia tuvo relación con Mahatma Gandhi.

Ha pasado unos días en Madrid y nos encontramos con ella en las oficinas de Mundo Cooperante, ONG con la que trabaja prácticamente desde que su iniciativa, New Ligth, vio la luz.

¿Cómo es el sistema educativo en India?

India tiene una sociedad estratificada por castas, y desafortunadamente, mucha de la gente pobre que vive en las ciudades también pertenece a las castas más bajas. Para ellos, la oportunidad de la educación es un gran desafío.

En India, tenemos dos tipos de escuela. Una es el sistema educativo privado y la otra es el público. Este último está dirigido por el gobierno. Va del curso 1 hasta el 12, desde los 5 años.

La educación y la salud las maneja el gobierno del estado. Y cuando hay poco dinero, lo primero que hace es recortar en educación. Por lo que las escuelas son muy pobres; las infraestructuras son abismalmente bajas, no hay equipamiento educativo, las escuelas no están siquiera pintadas. Cuando vengo a Europa, esta es mi mayor tristeza: al mismo tiempo, hay gente que está viviendo con mucha disparidad, no solo dentro del país.

En India alguien te puede llevar a una escuela privada, que puede ser mejor que algunas escuelas en Madrid; hay mucho dinero invertido en los centros privados. Tienes clases perfectamente equipadas con dispositivos electrónicos, todos los niños comienzan con una tablet, con un ordenador, hay aire acondicionado, pista de baloncesto, piscina, un auditorio de música… y en la misma ciudad hay niños que no tienen siquiera un banco decente en el que sentarse.

¿Y para las mujeres?

La educación de las mujeres ha sido muy, muy negligente. Después de 70 desde la independencia, no tenemos suficientes oportunidades educativas para las mujeres. Especialmente, oportunidades de las que las mujeres de las castas inferiores puedan participar. Porque tradicionalmente se ha denegado la educación para ellas. Sus padres y madres no fueron educadas, los hombres con quienes se casan tampoco… Que una mujer acuda a la escuela es un imposible.

Nosotros tenemos un proyecto de trabajo con la gente dalit (la casta inferior, los “intocables”), en el que tenemos a una niña que es la primera alfabetizada de la comunidad. La primera de su familia en ir al colegio y terminar. Y su familia ha tenido mucha oposición de su comunidad. Les decían cosas como que: “Envías a tu hija a la escuela, o al instituto o la universidad… no encontrarás a nadie para darla en matrimonio”.

¿La situación de las mujeres ha mejorado o empeorado en los últimos años?

Sí. definitivamente es mejor, pero, la violencia de género no deja de crecer en India. En todas partes.

Por ejemplo, en el nivel universitario, verás clases en las que prácticamente hay el mismo número de chicas que de chicos. Hablo de lo que pasa en las grandes ciudades. Las mujeres tienen un acceso más fácil a la educación. Hay centros para hombres y otros para mujeres, pero en espacios mixtos, verás mitad y mitad. Está mejorando la situación, definitivamente. Pero al mismo tiempo, el dominio sobre las mujeres en cualquier forma, la violencia de género en cualquier forma, es la más alta de todos los tiempos.

¿Por qué?

Bueno… Porque los hombres se sienten “desempoderados”. Es una guerra, una guerra. Y no debería serlo. Los hombres se sienten desempoderados a pesar de que esta generación de niños han estudiado al lado de sus compañeras y deberían crecer con la idea de que una mujer o una niña tiene los mismos derechos que tú. Pero creces como un hombre joven con la idea de que eres el centro del universo. Pero cuando salen a la calle se dan cuenta de que no es así, no es cierto. Y se sienten inferiores.

En situaciones labores, imagina que tenemos cinco puestos vacantes para los cinco mejores estudiantes. Y entre estos cinco mejores, tres son hombres y dos mujeres. De manera que dos plazas serán ocupadas por chicas. Esto comienza a ser un problema para el resto de los chicos: “¿Por qué las mujeres están en nuestros trabajos? Id a casa a limpiar y a tener bebés. ¿Por qué ellas compiten con nosotros con el mismo nivel? ¿Por qué nos quitan el trabajo? ¿Por qué quitándonos el sitio, ocupando nuestro espacio?”.

La violencia de género se está incrementando porque los hombres jóvenes se sienten desempoderados, tienen un acceso tremendo a la pornografía y una enorme red social desarrollada en los medios digitales y para ellos se vuelve prácticamente imposible aceptar que las mujeres pueden decir no. Las mujeres están cogiendo poder y dicen no. Los hombres están desempoderados porque tienen que lidiar con esto.

Desde que se cambió la ley para que el castigo por violación fuera la pena de muerte, la mayor parte de las víctimas han sido asesinadas. Y eso era lo que estábamos esperando y por eso dijimos que no. Yo estoy en contra de la pena capital, porque las estadísticas muestran que, para cualquier delito, no reduce el crimen, la violencia. En cualquier momento en el que una chica está en una situación de este tipo, es asesinada, y con una brutalidad inimaginable. Golpeadas con piedras, a veces con las extremidades cortadas, con cortes en la cara, caras machacadas de manera que no puedan reconocerse…

Parece un mensaje para las otras mujeres…

Es un mensaje. El resultado de la violación es el mismo, pero si tú matas a la víctima, la persona que podría testificar desaparece. En castas superiores, se utilizan drogas, de manera que puedan abusar o conseguir que las chicas se desnuden para grabar un vídeo. Vídeo que podría ser usado como una herramienta para el chantaje.

Todo esto que cuentas de India pasa en otras partes del mundo. ¿Cuál es la situación de niñas y mujeres que se ven obligadas a prostituirse?

Cuando comenzamos el trabajo (ya hace muchos años que somos socios de Mundo Cooperante) había muy pocas mujeres o niñas con educación en la comunidad. Nuestro objetivo siempre ha sido educar a las niñas, educar a las niñas, educar a las niñas. Y también a los niños.

Ahora tenemos una comunidad de chicos y chicas del área en la que trabajamos que viven de manera diferente. No tal vez en el sentido de alcanzar grandes trabajos o cosas del estilo, pero ninguna de las chicas se prostituirá. Tienen capacidad como para ver otras posibilidades en la vida.

Y las niñas son ahora las profesoras de sus madres, les enseñan cuestiones relacionadas con la salud sexual, sobre cómo funcionan los sistemas de contracepción, cómo funcionan las vacunas… Cuando educas a una generación de niñas tendrán una gran influencia en sus familias. En la lucha contra el matrimonio infantil, sobre el tráfico de personas, en que se beba agua limpia, el cuidado del ambiente… los niños se van convirtiendo en agentes de cambio a medida que crecen.

¿Cómo ha cambiado la situación en Kaligat desde que nació New Ligth?

Completamente. Es verdad que la prostitución continúa, pero muchas de las mujeres han podido salir. No hay ninguna niña, de las que han pasado por el programa de New Litgh, que haya acabado en la prostitución. Si pudiera enseñarte fotos de antes y de ahora… es un lugar completamente diferente. Antes era un lugar en el que se traficaba con drogas, había asesinatos, violencia, donde la policía venía y, haciendo uso de su posición de poder, iba con las prostitutas y no pagaban… todo esto ha parado.

¿Qué educación educación deberían recibir los niños para que al llegar a la juventud y la edad adulta no se sientan inferiores a esas mujeres que reclaman su espacio?

Desde el inicio hemos educado a las niñas y a los niños. Si no educamos a los niños, ellos serán mañana los vendedores de droga, se involucrarán en crímenes… es importante mantener a los niños en el colegio y explicarles la redefinición del género.

Miran a sus madres, ylas pueden ver como víctimas o como mujeres poderosas, lo que hará que cambien su manera de tratar a las mujeres en sus vidas. Y tienen muchos ejemplos de mujeres poderosas como yo o como mis colegas. Tenemos muchas mujeres trabajando en los centros, docentes, que mantienen la disciplina con amor… mujeres que no tienen miedo. Es muy importante.

Yo, personalmente me he visto abrumada cuando los jóvenes adolescentes muestran respeto, tanto… Y comentan cómo hablar con una mujer, cómo dirigirse a una mujer, cómo terminar con la violencia verbal… la comunicación no violenta. Tenemos muchos talleres, entrenamientos… invitamos a jóvenes a que vengan como voluntarios para estar con los niños y los inspiren y motiven.

¿Cómo se organizan vuestros centros?

New Ligth tiene 7 centros. Tenemos tres centros residenciales, uno para chicos y dos para chicas. Uno de los de las chicas es hasta los 18 y el otro, para chicas de 19 a 23. Y tenemos otros cuatro refugios más. Dos para niñas y niños pequeños, de 2 a 5 o 6 años. Con clases de educación infantil. Y hay un refugio para la comunidad dalit, bajo el nombre de Samantabhadra, que se refiere a la entidad de Buda que ilumina el conocimiento.

Y, además, tenemos el refugio primero, que está abierto todos los días las 24 horas. Nunca cierra. Tenemos muchos niños estudiando allí, o estando sin más, nuestras oficinas también están allí. Por las mañanas los niños se visten, van a la escuela, vuelve, comen, leen, estudian con los profesores, descansan, hacen yoga, juegan, pintan, reciben orientación, hacen teatro… Esa es su casa.

Cualquier éxito que hayamos conseguido, es gracias a su emplazamiento en el centro de Kaligat. Es algo que nació dentro del barrio, no que hayas traído de fuera y te hayas adaptado, no… Ha crecido de una manera orgánica. Todos los días hay una nueva necesidad, así que buscamos la solución.

¿Qué hace una niña desde que se despierta en uno de estos refugios?

Se levantan entre las 6:30 y 7:00. Toman una bebida caliente y alguna galleta y salen a boxear. Todos los días, cinco días a la semana.

¿Practican boxeo?

Sí, sí. Tenemos campeonas. Salen fuera con la entrenadora, una referencia internacional. Entrenan durante una hora y media por la mañana. Vuelven para prepararse para ir al colegio, alguna gente vuelve sobre la una, toman la comida, otros vuelven a las tres. Después, se dan un baño, descansan, y luego vienen docentes a enseñarles las lecciones de los días siguientes. Leen, tienen clases de arte, hay seis computadoras y un docente que trabaja en este laboratorio informático, preparan allí sus trabajos, consiguen información de internet. También tienen clases de baile tradicional los domingos por la mañana.

¿Por qué el boxeo?

Porque creo que es un deporte que supone un importante ejercicio físico al tiempo que da una disciplina mental profunda. Las fortalece para protegerse a sí mismas y también para intervenir en el caso de que vean algo que podría requerir su intervención. Y además, podemos crear una buena cantidad de gente deportista que puede acabar en puestos en el gobierno, o en otros sectores. Compiten a nivel nacional y esto les podrá dar acceso a puestos de trabajo de responsabilidad… Puedes ver un documental llamado Burqa boxers. Algunas de nuestras estudiantes aparecen en él documental.

La educación no queda reducida a las matemáticas o el inglés…

No, no, no… todo aquello que un niño o una niña de una familia de clase media puede hacer es lo que los nuestros harán. Estudiar solamente aburre. Las criaturas tienen que tener otras formas de expresión, para que se expresen ellos mismos, es muy importante. Es esto lo que construye la autoestima. Cuando vas a una clase, todos esos chicos que vienen de familias ordinarias, de familias con dinero, todo el mundo está callado en esas aulas. Es un ejercicio tremendo de autoexpresión y autoestima.

¿Hacéis también trabajo de educación con las mujeres que se prostituyen en el barrio?

Sí. Ofrecemos programas de educación para adultos. Allí tienen mucho trabajo manual para ellas: tejen pañuelos, alfombras… También manufacturan compresas, completamente biodegradables. Estas son mujeres que no han estado nunca en el colegio, pero miden, cortan, manejan maquinaria pesada, empaquetan…

Se trata de programas educativos que buscan que tengan alternativas laborales a la prostitución. A menos que les des una formación que les pueda suponer conseguir una cantidad de dinero similar a la que consiguen con la prostitución, no la abandonarán.

Es algo complicado que no se hace porque no todo el mundo tiene el tiempo necesario para el aprendizaje porque mientras están en clase, ¿cómo sostienen sus vidas? ¿cómo comen, cómo sobreviven?

También trabajáis con mujeres que han sido traficadas…

Sí. Hay tres refugios en donde trabajamos contra el tráfico. Trabajamos con otras organizaciones más allá de la frontera, en las calles. En el momento que podemos, intervenimos, tratando de recobrar a las personas y ayudarla en cualquiera que sea el momento del proceso legal. Y las enviamos de nuevo a sus lugares de origen. Mujeres que vienen de Nepal, Bangladesh, también de nuestro mismo distrito o de otros estados de la India… de estados más pobres. Un problema enorme… alrededor de 3 millones de personas son traficadas, de las que 1,8 millones son mujeres jóvenes.

¿Qué papel podría ocupar la escuela frente a la trata? ¿cómo enseñar esto?

Definitivamente hay que hablar con los niños alrededor de los 8 o 9 años y decirles que deben tener cuidado de los extraños, cuando están en el parque. Las escuelas tienen un papel realmente muy importante y no pueden continuar pretendiendo que estas cosas no ocurren aquí. “Es un problema de otro lugar, de otro país, de otra parte del mundo”. No, eso ya no es verdad.
Es un problema global. Puedes ir a la Puerta del Sol, a la calle Montera y en esa calle verás a muchas chicas, muchas de ellas son de Sudamérica, Europa del Este…

¿Qué le dirías a los profesores, a los estudiantes, qué podemos hacer para cambiar la realidad?

Les diría que sean conscientes de que han de formar ciudadanos del mundo, globales, porque ya no es posible seguir pensando solo en nuestra realidad más inmediata. Porque cambia, es movida y removida por eventos mundiales, y cuanto antes sepan de la realidad global estarán mejor equipados para manejar esta realidad.

Ayer mismo, hablaba con alguien de 43 años. Y hablábamos de ir a la India. Su primera pregunta fue: “India es un país muy pobre, ¿no?”. Y esto es en Madrid, un hombre de 43 años. Eso es lo único que preguntó. Ya es momento de cambiar esto. Y la comunidad educativa puede hacerlo. Hay familias que pueden pensar: “Esto es demasiado duro para mis hijos, no quiero exponerlos a esta realidad”. Pero no puedes criar a tus hijos en una burbuja, no puedes. Por supuesto, cuánto y cómo de pronto… esto puede ser decidido por las familias y el profesorado, juntos. Y niños diferentes tendrán niveles de entendimiento diferentes de la realidad.

Los niños y las niñas deben saber porque no siempre serán niños. Tendrán 19 o 20 años e irán a la universidad y tendrán que estar con gente de todo el mundo. Viajarán, tal vez para hacer alguna investigación. O tendrán un trabajo en Madrid que les enviará a Hong Kong. No te hablo de una ciudad del Tercer Mundo. La realidad en Hong Kong es completamente diferente a la de aquí.

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