Ambas catedráticas celebraron hace unos días su reincorporación a las aulas de la Universidad de Barcelona, dictada por la justicia catalana.
Ambas, apartadas de sus puestos por la UB tras la investigación realizada a finales del año pasado, recurrieron la decisión. La justicia les dio la razón, la universidad tendría que haberlas escuchado antes de tomar una decisión.
Tras su reincorporación hace unos días, al inicio del curso académico, y en el calor de las expresiones de júbilo no solo de estas dos docentes, sino del propio Ramón Flecha, investigado por la fiscalía por comportamientos que podrían ser compatibles con coerción sexual, abuso laboral y explotación, entre otros, nuevamente han sido apartadas por la universidad, como propios y extraños esperaban.
De esta manera, la situación vuelve a la casilla de salida.
Las dos catedráticas, históricas colaboradoras de Ramón Flecha en el CREA, han tenido una importante capacidad de influencia no solo en la UB sino en la sociología de la educación en Cataluña y en organizaciones internacionales como la Asociación Europea de Sociología o la Asociación Internacional de Sociología.
Su posible papel
Fueron expulsadas por su posible papel en la trama que fue denunciada en julio de 2025 y que la Fiscalía investiga desde hace ya siete meses. Una investigación para la cual han solicitado una prórroga de seis meses más, sobre los primeros seis previstos.
El informe de 200 páginas que envió la UB a la Fiscalía entiende que CREA es un grupo de «alto control» y que las dos catedráticas participaban de una forma más o menos activa en este control y coerción. No eran meras expectadoras.
De hecho, las resoluciones judiciales que les devolvieron a sus puestos de trabajo, no niegan esta posibilidad, sino que se centraron en el defecto de forma de la UB al no darles audiencia previa para defenderse de las acusaciones sobre ellas.
Ahora, de nuevo, vuelven a quedar fuera de la universidad sin que se conozca hasta cuándo durará esta situación.

