
Sinopsis
Una historia a la vez misericordiosa y despiadada sobre un hijo, un padre y un último amanecer. Gueorgui Gospodínov, ganador del premio Booker Internacional, nos ofrece un relato íntimo y desgarrador sobre el amor filial y la inevitabilidad de la muerte.
«Mi padre era jardinero. Ahora es jardín». En El jardinero y la muerte, Gueorgui Gospodínov nos sumerge en los interminables meses durante los que, día tras día, vio cómo se iba apagando la vida de su padre. Mientras este moría a su lado consumido por la enfermedad, Gospodínov le sostuvo la mano hasta que llegó el fin. Y aun en su lecho de muerte, para él seguía siendo el más alto, el más guapo, el más amable. Seguía siendo su padre. Entre los campos de fresas de la infancia y el inevitable adiós, Gospodínov teje un relato íntimo sobre el duelo y la memoria. ¿Cómo se despide una vida en sus últimos días? ¿Cómo se enfrenta un hijo al derrumbe del héroe que lo protegió? ¿Seguimos existiendo si se va la última persona que nos recordaba como niños? ¿Y cómo afrontamos la ausencia de quienes nos hicieron ser quienes somos?.
Este no es un libro sobre la muerte, sino sobre el dolor de presenciar el final de una vida. Es una historia sobre padres e hijos, sobre la peculiar cultura del silencio que a menudo los envuelve y que puede teñir incluso los vínculos más profundos. Un mutismo que marcó de un modo irónico la vida del autor, ya que su padre fue un hombre muy callado y, a la vez, un sublime contador de historias.
Ganador del Premio Todos Tus Libros al Mejor Libro de Ficción 2025.
Ganador del Premio de la Crítica Española al Mejor Libro Extranjero 2026.

Gueorgui Gospodínov (1968) es el escritor búlgaro más importante desde la caída del telón de acero. Finalista del premio Von Rezzori o el Brücke Berlin y ganador del premio Booker Internacional y del Strega Internacional por su novela Las Tempestálidas, su obra ha sido traducida ya a más de treinta idiomas. Tras la aparición de varios poemarios con los que alcanzó prestigio y fama en su Bulgaria natal en la década de los noventa, publica en 1999 su primera obra en prosa, Novela natural (próximamente en Impedimenta), que lo convierte en uno de los autores más destacados de su generación. Además de la colección de relatos Acerca del robo de historias (2001; Impedimenta, 2024) y la novela Física de la tristeza (2011, próximamente en Impedimenta), su obra incluye también teatro, ensayo, novela gráfica y videoinstalaciones.
Reseña
Es un precioso libro lleno de historias que se van entretejiendo en el ocaso de la vida del padre. El hijo escritor va contando el final del padre que pasa por una enfermedad terrible que lo lleva a la muerte. El hijo va narrando el proceso de la enfermedad, acompañándolo con vivencias de la infancia e historias del padre que hacen esos momentos más llevaderos y enternecedores.
“Mi padre seguía contando una historia tras otra, mientras el médico lo escuchaba con la boca abierta… ¡Menudo Sherezade, mi padre!”. No paraba, ganaba un día tras otro con cada historia, como si supiera que, si paraba por un momento, el invierno volvería y él no llegaría a ver las campanillas blancas, ni a oír el cuco, ni a celebrar San Jorge…”
No es un libro triste, aunque sí muy profundo, la maestría del autor nos hace sentir tanto con el dolor como con la alegría en poco espacio de tiempo. Continuamente nos traslada a esas historias del padre que nos conectan con la naturaleza y nos induce al cuidado de los árboles y las plantas.
“Me gustaría que hubiera luz en estas páginas, la luz suave de la tarde. Este no es un libro sobre la muerte, sino sobre la tristeza por la vida que se va. Es diferente. Tristeza por el panal colmado de miel, pero también por las celdas vacías de ese panal, por ellas más intensa incluso. Tristeza por aquel panal del que también se acuerdan las velas de cera mientras se extinguen en nuestras manos”.
A través del libro podemos reflexionar sobre los cuidados, sobre las relaciones familiares, sobre el proceso del duelo, sobre el cuidado de la naturaleza… y sobre la importancia de la naturaleza. Para el padre jardinero los ciclos de la vida se van configurando con los cuidados estacionales que necesitan los árboles y las plantas.
“Hace dos veranos, estoy trabajando en el jardín, tengo rosas, pimientos, tomates, tulipanes, y empiezo a sentir que todo se me viene abajo a la vez, las piernas, la espalda, me faltan las fuerzas, maldita sea, apenas puedo respirar…”
Para personas que hemos pasado por ese trance familiar, este libro nos llega al alma, nos trae recuerdos que son difíciles de olvidar, pero, a su vez, nos abre puertas de conexión con el recuerdo y el duelo. Nos da pistas para que el proceso sea más llevadero. No nos han enseñado en ninguna escuela que la vida lleva implícita la muerte y hay que estar preparados para ella, no podemos hundirnos cuando una persona cercana fallece, porque siempre en nuestros corazones quedan sus recuerdos y los momentos de alegría vividos junto a ellas.
“La infancia es vertical. Creces hacia arriba, eres tan alto como las rosas del jardín… todo bulle de vida y movimiento… La vejez es horizontal. Vamos a descansar un poco, vamos a tumbarnos por la tarde, me echaré un rato en el sofá porque la espalda… La vejez es ir acostumbrándote a una horizontalidad prolongada, tal vez eterna”.
Termina el libro planteándose el autor qué hacer sin su padre presente, cómo llenar ese vacío tan grande:
“No sé qué hacer con los días y las noches, qué hacer con las tardes…No sé qué hacer con los veranos… No sé qué hacer con el pasado… No sé qué hacer con mi madre… No sé qué hacer con el perro… No sé qué hacer con todo ese no saber qué hacer en el jardín… No sé qué hacer con esto que estoy escribiendo…”.
Gospodínov nos deleita con una prosa esmerada y con capítulos cortos que siempre son de agradecer en la lectura. Nos deja expectantes hasta el final, en ningún momento decae la atención de la lectura. Es un libro muy recomendable, se podría leer en Bachillerato y reflexionar sobre estos temas de la vida.
Para saber más
- Gueorgui Gospodinov conversa con Mercedes Monmany. Traduce: María Vútova. Granada Ciudad de la Literatura UNESCO-Centro de Culturas Eslavas-FLG.
- Las relaciones entre padres, madres e hijos cuando la enfermedad llama a la puerta: historias geniales de aprendizaje de cómo podemos o debemos actuar…Pol Vitali
- El jardinero y la muerte. Lanza digital
