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Sinopsis
Este es un libro que quiere ser un homenaje a los profesionales de la salud. Especialmente a aquellos que dedican su saber a la formación y al perfeccionamiento de quienes empiezan. Está integrado por dos partes que, de alguna manera, se complementan. La primera contiene tres textos para reflexionar y aprender sobre la faceta docente que conlleva la profesión médica y para la que la mayoría de los profesionales sanitarios no han sido preparados. La segunda recoge artículos publicados en el periódico La Opinión de Málaga.

Miguel Ángel Santos Guerra (Grajal de Campos,León, 1942) es Catedrático emérito de la Universidad de Málaga. Ha sido profesor en todos los niveles del sistema educativo: maestro de Primaria, profesor de Bachillerato y profesor de la Universidad Complutense, de la UNED y de la Universidad de Málaga, a la que llegó en 1984 y en la que se ha jubilado.
Ha sido Director de un gran centro educativo en Madrid y Director del Departamento de Didáctica y Organización Escolar y del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga.
Ha escrito 84 libros como autor único o coordinador, sobre temas relacionados con organización escolar, evaluación del alumnado e instituciones, coeducación, participación y formación del profesorado.
Ha participado en actividades de formación en España, Portugal, Irlanda, Brasil y varios países de América Latina, especialmente en Argentina, donde ha visitado 135 ciudades y es Padrino pedagógico de diez escuelas en las provincias de Santa Fe, San Luis, Mendoza, San Juan y Jujuy.
Durante muchos años participó en actividades de formación de tutores y tutoras de medicina y en diversas experiencias de evaluación sanitaria.
Ha recibido numerosos premios por sus escritos e investigaciones. En 2015 recibió la Medalla de Oro del Ateneo de Málaga. Recientemente ha sido nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Oviedo.
Desde 2004 escribe cada sábado en La Opinión de Málaga y en el periódico Información de Alicante. Los artículos pueden leerse y comentarse en su blog El Adarve.
Reseña
Miguel Ángel Santos Guerra es un buen maestro en cada uno de los ámbitos que se proponga. Su estrecha colaboración con los docentes médicos ha hecho durante años que salgan profesionales de la medicina más cercanos a los pacientes, con más empatía y con mejor entendimiento de las personas que están pasando alguna enfermedad.
Nos dice Daniel Prados (Médico de Familia y docente en el ámbito de la medicina) en el prólogo, que la empatía con el que aprende, la disposición a ayudarle a encontrar sus propias respuestas, a reflexionarlas y a evaluarlas constituye la esencia del aprendizaje significativo. Los tutores (y las tutoras) han de ser cercanos y accesibles, han de tener vocación de aprender… y han de estar dispuestos a evaluar su propio aprendizaje de manera habitual.
El profesor Santos Guerra comparte con los médicos docentes reflexiones y sentencias de grandes expertos en educación para que los tutores y las tutoras incorporen actitudes y estrategias que hagan más sencilla sus prácticas educativas. Promueve la reflexión sobre la propia práctica con la finalidad de mejorarla. Entra así en la reflexión crítica y la evaluación de la tarea con finalidades de mejora.
Argumenta el autor que no solo se aprenden conocimientos, el tutor o la tutora enseña muchas cosas más. Enseña sensibilidad o falta de ella, sexismo o igualdad, respeto o falta de respeto, formas de comportamiento solidarias o egoístas.
Nos habla también de la importancia del contexto que tiene que ver mucho en educación y también en medicina. Es fundamental que tanto el maestro como el médico conozcan en qué sociedad se mueve el paciente o el alumno o alumna. Esto va a influenciar sus creencias, sus formas de vida, sus expectativas, su comportamiento…
“Los modelos sociales penetran por ósmosis en las prácticas cotidianas de las instituciones donde existe docencia. Es difícil sustraerse a su influencia y a su poder de persuasión”.
En este apartado del contexto el autor nos habla de individualismo exacerbado, de la competitividad extrema, de la obsesión por la eficacia, del relativismo moral, del conformismo social, del olvido de los desfavorecidos, de la tendencia a la privatización de bienes y servicios…
La segunda parte del libro comienza con la anécdota que da título a la obra, una señora que le pedía continuamente al doctor que le tomara el pulso para simplemente tener un contacto físico con otra persona.
A mi médico puedo pedirle (y también esto podríamos trasladarlos a los docentes): Escúchame, compréndeme, explícame, conóceme, ayúdame, respétame, anímame, cúrame, quiéreme y sonríeme. Todos estos pequeños gestos nos facilitarán la labor y la comprensión de cada una de las dificultades que se nos presenten.
El libro se lee bien, salpicado de anécdotas que hacen la lectura más agradable. Es recomendable para profesionales de la educación y de la salud. “Estoy tratando sencillamente de que hagamos autocrítica y de que mejoremos nuestras complejas, decisivas, arriesgadas y apasionantes prácticas profesionales”.
Leer a Miguel Ángel Santos Guerra es garantía de éxito porque su narrativa es muy clara y despierta el entusiasmo de la persona que está leyendo. Totalmente recomendable para reflexionar sobre situaciones cotidianas que nos ocurren en el desempeño de nuestra tarea, ya sea como docente o como médico.
Para saber más:
- Presentación de los libros La orientación palpitante, de Ana Cobos y ¿Me toma el pulso, doctor?, de Miguel A. Santos Guerra. Primeros títulos de la Colección Trébol Pedagogía de Ediciones del Genal. Con los autores, Francis Guerrero y Héctor Márquez. https://youtu.be/IWi0lD5pMxk?si=7D2FPUItOZgA23TW
El Adarve,blog de Miguel Ángel Santos Guerra en La Opinión de Málaga.
