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Secta, grupo coercitivo, grupo abusivo… son muchos los nombres que reciben y sus tipologías también son variadas. Desde los que están relacionados con ideas religiosas, hasta los que quieren salvar a la humanidad transformando la educación, por ejemplo.
Emma Antelo, doctora en Psicología y criminóloga, es investigadora del grupo Invictus Investigación, de la Universidad de Barcelona, universidad de la que partió el informe contra el CREA por la posibilidad de ser un grupo de estas características: grupo coercitivo de alto control.
“El abuso psicológico en grupos coercitivos, explica Antelo, es similar al que sucede en una pareja en casos de violencia de género. Por ejemplo, ese momento en el que tu pareja te dice que no salgas con tus amigas, que no son buenas o que no van a entender nuestra relación”.
La pirámide
Pueden ser grupos muy grandes o tener solo a diez miembros. Lo importante es la obediencia al grupo y/o al líder. Eso sí, la organización es vertical y autoritaria, explica esta investigadora. “Una estructura piramidal, con pocas personas arriba en puestos de autoridad, aunque puede haber cargos intermedios”, explica Antelo.
Cuando uno se acerca al CREA puede ver paralelismos. Ramón Flecha es, sin duda, el líder del grupo, aunque en 2006 dejara la dirección en manos de Marta Soler. Por debajo de él: la propia Soler, Lidia Puigvert, Rosa Valls, Carmen Elboj. Son casi la primera hornada del CREA, cuyas tesis dirigió Flecha (salvo la de Soler).
Y por debajo, decenas y decenas de investigadoras, también hombres, pero muchos menos. Todas ellas, en buena medida, doctoras gracias al CREA: miembros del grupo han dirigido y tutorizado sus trabajos y otros miembros han sido parte del tribunal, a veces, el 100 %.
Revisadas más de 100 tesis entre 1995 y 2026, el 76 % han sido doctorandas frente al 24 % de chicos. En la primera década, con el CREA dando sus primeros pasos, el grupo era casi paritario: 13 mujeres y 10 hombres. En el último lustro, han sido 24 mujeres frente a siete hombres (aunque fue más exagerado entre 2016 y 2020, con 24 mujeres frente a tres hombres).
Se trata de grupos difíciles de identificar de primeras, asegura Antelo. Suelen tener una fachada idílica, que te habla de Dios; o que te dice que seas emprendedor, ser tu propio jefe. O que te pueden ayudar con el doctorado, a conseguir estancias en universidades importantes de todo el mundo, a tener una carrera académica.
Ideal de transformación
Esto, como explicaban algunas personas que salieron del CREA, es lo que les dijeron. La transformación de la educación, conseguir que los niños y niñas pobres, migrantes, gitanos, con necesidades educativas, todas y todos, alcancen las más altas cotas de éxito educativo. También que podrías tener a todo el grupo detrás para apoyarte y crecer en tu carrera académica, con facilidad, con posibilidad de publicar rápidamente en revistas indexadas, etc.
Oriol García-Alzórriz tenía 25 años cuando Josep (nombre ficticio) le convenció para que fuera voluntario en la escuela de adultos de La Verneda, la mejor del mundo, según afirman insistentemente en CREA. Meses después de haber probado esa experiencia, acudió, invitado por esta misma persona, a su primera reunión en la Associació de Professorat Odissea. “Entré porque me creí sus ideas”.
“El ideal de la transformación nos ha fastidiado a todos mucho”, explicaba una investigadora a este periódico, refiriéndose a las largas jornada de trabajo que cedían al grupo. “¿Cómo voy a desaprovechar mi tiempo en dormir por las noches si mi trabajo mejora la vida de niñas y niños?”, zanjaba.
Este tipo de grupos “te hacen sentir valorado, querido, arropado”, al menos, cuando se acercan a ti al principio
La rana en la olla
El control del tiempo, de la vida, es uno de esos factores clave que se despliegan en los grupos coercitivos. Antelo lo explica con la metáfora de la rana que se va cociendo en una olla cuya agua, cada vez, está más caliente. “Hasta que la rana está tan cansada que no puede salir”, explica.
Suelen buscar personas que están pasando por una época de vulnerabilidad: han terminado una relación larga, han sufrido la defunción de alguna persona importante, están en una edad complicada, con un futuro incierto… “Te hacen sentir valorado, querido, arropado”, explica Antelo, lo que se conoce como love bombing (bombardeo de amor).
Esta es otra de las claves. “El abuso psicológico no solo lo ejerce del líder, sino que se ejerce a nivel grupal, son las propias dinámicas del grupo”, comenta Antelo.
García-Alzórriz, exmiembro de Odissea y que actualmente forma parte de AFISE (Asociación de Apoyo a Afectados e Información sobre Sectas) explica que comienza a participar en las famosas tertulias literarias dialógicas. La primera será con el libro El amor en la sociedad del riesgo, escrito por el difunto amigo de Flecha, Jesús Gómez “Pato”. El libro se convierte en una suerte de biblia de las relaciones sentimentales.
“Me encontraba formando parte de una élite académica que iba a transformar el mundo desde la educación”, explica García-Alzórriz. Eso sí, la persona que le introduce en el grupo le explica que para transformar el mundo, ha de transformarse él mismo primero; con la ayuda del libro de Gómez.
Debe resocializarse y aprender a enamorarse bien. Explica que hay un proceso de reacondicionamiento del pasado. “Crees que hasta ese momento no lo has hecho bien, pero ahora, con la ayuda del grupo, lo conseguirás”.
En grupos como CREA u Odissea (Oriol García-Alzórriz asegura que no es fácil hacer la distinción entre ambos), una vez que se entra, cada vez se le piden más cosas a la persona. Redacción de artículos para proyectos o, como le pasó a él, participar como voluntario en la consolidación de una comunidad de aprendizaje con maestras.
En el caso del CREA, sus exmiembros hablan de jornadas de voluntariado en las comunidades de aprendizaje, pero también de formar parte de las revistas que editan, organizar congresos, redactar o editar investigaciones, preparar monográficos en revistas, dar clases, realizar toda la burocracia aparejada a una investigación financiada por la Comisión Europea, asistir a seminarios de formación… La lista es muy larga.
¿No vas a participar?
Y la posibilidad de aflojar el ritmo es cada vez menor. Es algo que otros exmiembros comentan. “¿No vas a participar en esto? Vas a perder una oportunidad importante”, ejemplifica Antelo, Comienzan algunas advertencias más o menos veladas que terminan por condicionar la conducta personal en favor de la cúspide del grupo.
García-Alzórriz cuenta que comienza a vivir en un piso con la persona que le introduce en Odissea y otro compañero. Existen algunos pisos compartidos segregados por sexo dentro del grupo. “Sabes que hay un escalón más en la evolución personal, y compartiendo piso podrías evolucionar mucho más”, comenta. Un paso más en la autotransformación y la transformación del mundo.
“Sentía que con mi entorno ajeno al grupo estaba perdiendo el tiempo. Y poco a poco fui dedicando menos tiempo a mis amigos”
Al principio, él mantenía los lazos con sus amigos de siempre, pero en los momentos comunes en la casa, los otros le cuentan las actividades tan trasformadoras que hacen en su tiempo “libre”: cinefórums, más tertulias dialógica, etc.
“Sentía que con mi entorno ajeno al grupo estaba perdiendo el tiempo. Y poco a poco fui dedicando menos tiempo a mis amigos”, explica García-Alzórriz. A lo que se suma que le dijeran que debía dedicar su tiempo a las personas que, como ellos, se querían transformar. Un clásico de este tipo de grupos, separar a las personas de sus entornos previos.
Todo esto aderezado con otros elementos como el control de la información (qué se puede leer o ver) y el adoctrinamiento (nosotros versus el resto).
García-Alzórriz explica que en su piso se desarrollan semanalmente “asambleas sentimentales” en las que el grupo habla de sus relaciones pasadas. “El grupo te ayuda a valorar la forma en qué te has enamorado hasta la fecha y te ofrece cambiar y mejorar tu forma de entender el amor gracias a las enseñanzas del libro de Jesús Gómez”, todo ello con un supuesto aval científico internacional. “Ahí, o rompes, o estás atrapado”, explica este exmiembro de la estructura de CREA.
Dicotomías
Antelo pone sobre la mesa algunas frases clave como “hacemos el bien», «velamos por el futuro», «otra gente no entiende lo que hacemos», «no lo hace bien”. De alguna manera, explica, el grupo coercitivo en cuestión está en posesión de la verdad.
El CREA, casi desde el inicio, pero sobre todo tras el proyecto INCLUD-ED, he hecho un despliegue muy importante de este tipo de discursos: son quienes llevan a cabo actuaciones educativas de éxito que, además, ha avalado la comunidad científica internacional. Lo que hace el resto de la gente no está probado ni tiene efectos positivos en la educación de todas y todos los niños.
Antelo explica que se desarrolla un pensamiento de todo o nada, no hay una escala de grises puesto que estás con el grupo o en su contra. Algo que aún hoy, tras las tres denuncias (2004, 2016 y 2025), se sigue repitiendo. Si criticas al CREA o a Flecha estás en contra de la ciencia, de la educación, eres un acosador de segundo orden, o un periodistas del fango.
“Las prácticas que defendíamos estaban validadas”, explica García-Alzórriz. Validadas por la comunidad cienfítica internacional, como no paran de repetir desde hace años. “Y lo que no son estas prácticas, son ocurrencias”, cuenta. “Es un planteamiento dicotómico”, zanja.
Consecuencias
Las consecuencias son muchas y variadas y dependen de múltiples factores. No tanto del tiempo transcurrido dentro del grupo coercitivo, como de la intensidad de la experiencia en él. Como comenta Emma Antelo, puede haber personas que pasen tres años muy complicados y otras que, en 15, no hayan percibido nada de lo anterior.
Entre los muchos malestares, están el duelo por el tiempo vivido dentro del grupo. En CREA hay quien ha estado poco, un año. Pero también quien ha estado más de dos décadas. La sensación de tiempo perdido puede ser enorme.
El duelo por las personas que se quedan dentro cuando tú te vas. Personas que seguramente dejarán de tener relación contigo, que no te vuelven a hablar nunca, cuando no se convierten en quien te acosa de una manera u otra. Esas con las que has compartido vida, ideales y muchísimo tiempo.
Antelo explica que las consecuencias también varían en función del género, de su orientación sexual, de si llegó al grupo más joven o menos, de si nació en su seno (como es el caso de varias personas, unas fuera y otras dentro de CREA).
La investigadora cuenta que, más allá de los trastornos como depresión, ansiedad o estrés postraumático, se desarrollan una serie importante de malestares emocionales como ira hacia el grupo, uno mismo o la familia; sentimientos de culpabilidad por “dejarse engañar”. Antelo hace hincapié en que se produce una situación de abuso psicológico, no es un dejarse engañar.
Hay afectación en todos los ámbitos de la vida, como el desarrollo de dificultades psicosociales, baja autoestima, desesperanza. Se produce dificultad para tomar decisiones (antes las tomaba el grupo), y se hace necesario reconciliarse con uno mismo, con su proyecto de vida.
Puede haber dificultades para relacionarse con los demás; qué cuento de lo vivido y hecho; dificultades para relacionarte íntimamente después de que te hayan enseñado a hacerlo dentro del grupo.
“Te dirán que consentiste, pero era un consentimiento viciado, bajo el abuso psicológico”
También problemas de conducta alimentaria, a nivel sexual, somatizaciones, dificultad para dormir, consumo de sustancias, trastornos clínicos. Explica Antelo que todo esto depende también de los apoyos que se encuentren al salir del grupo en cuestión.
“Si le sumas abuso sexual, el malestar se multiplica”, comenta la investigadora. “Te dirán que consentiste, pero era un consentimiento viciado, bajo el abuso psicológico”. No es posible decir que no a estar con “quien más sabe”, con alguien tan glorificado como el líder del grupo en el que estás.
Antelo afirma que, en relación a grupos sectarios o coercitivos, “estamos como con la violencia de género hace 20 años, cuando te decían ‘haberlo dejado’”.
En el largo proceso de recuperación de García-Alzórriz él se alegra de no haber sido más encantador para que sus intentos de incorporar a más personas a la estructura de Odissea o CREA no fueron fructíferos.
A las personas que intentó convencer de la validez científica, cuando cambió su forma de pensar les advirtió de este giro. “Muchos de los términos que usan son hipótesis grandilocuentes”, afirma, como que La Verneda es la mejor escuela de adultos del mundo. “¿Está demostrado? ¿Acaso se puede demostrar?”.
Este periodista ha intentado ponerse en contacto con la Associació de Professorat Odissea para recabar su punto de vista pero no ha recibido contestación alguna.
En este texto se describen, tanto por parte de Emma Antelo como por parte de Oriol García-Alzórriz situaciones y comportamientos que pueden tener parecidos con dos taxonomías que el grupo al que pertenece Antelo ha investigado. Puedes consultar un resumen aquí y, un poco más abajo, los textos que las desarrollan1.
Taxonomía del abuso psicológico
- Aislamiento.La intención es separar a la persona de amistades previas o familiares, de entornos de trabajo, de aficiones o, incluso, de lugares de residencia previos.
- Control y manipulación de la información. Manipular u ocultar información al miembro, así como dar indicaciones sobre la información que puede dar al exterior. También la creación de neologismos que facilitan el “uso de clichés doctrinales” y formulaciones maniqueas.
- Control de la vida personalidad. Desde el control sobre la economía personal, intención de que el tiempo libre se ocupe con el grupo, control del comportamiento a través de otros compañeros, control sobre las relaciones afectivas y sexuales (qué prácticas y con quién); imponer patrones que debiliten físicamente a la persona (estilos de alimentación, falta de sueño, alteración de estados de conciencia, impedir acudir al médico) o inducir al sujeto a que las decisiones importantes las tome el colectivo.
- Abuso emocional. Fomento interesado de ciertos sentimientos positivos, exigencia de que el individuo se entregue al grupo, intimidación y amenaza, humillaciones, desprecio, manipulación del sentimiento de culpa… Otorgamiento de perdón.
- Adoctrinamiento en un sistema de creencias maniqueo. Reconstrucción en negativo del pasado, denigración del pensamiento crítico, exigencia de plena integración con la doctrina, glorificación del grupo frente al resto (que es denigrado).
- Imposición de una autoridad única y extraordinaria. Se impone una autoridad única al tiempo que se le atribuyen cualidades especiales al líder.
Taxonomía de dificultades en supervivientes de grupos abusivos
- Problemas emocionales. Ansiedad y miedo; duelo, vergüenza y culpa, tristeza y desesperanza, rabia e ira y/o baja autoestima.
- Problemas cognitivos. Embotamiento, problemas para la toma de decisiones, de identidad, rumiación y evitación, ideación irracional, estados disociativos.
- Problemas relacionales. Falta de habilidades sociales, dificultad para establecer relaciones íntimas o estables, dependencia o desconfianza.
- Otras conductas problemáticas específicas. Somatización, alteraciones del sueño, de la conducta alimentaria, problemas sexuales, conductas adictivas.
Para saber más
Si conoces a alguien que crees que está en una situación parecida a las descritas más arriba, existen organizaciones que pueden ayudarte y ayudar a esta persona a salir de un grupo coercitivo.
- AIS asociación de investigación sobre socioaducciones. Expertas en grupos coercitivos.
- AFISE familiares y afectados
- AIIAP afectados, familiares y profesionales. Reciben gente para orientar
- REDUNE: Red de prevención del sectarismo y del abuso de debilidad.
Antelo recomienda el apoyo familiar y de amigos para afrontar estas situaciones, más allá de las asociaciones. Aunque, al final, depende de cada persona. Hay quien prefiere pedir ayuda profesional especializada.
- Rodríguez-Carballeira, Á., Saldaña, O., Almendros, C., Martín-Peña, J., Escartín, J., & Porrúa-García, C. (2015). Group psychological abuse: Taxonomy and severity of its components. The European Journal of Psychology Applied to Legal Context, 7(1), 31-39. https://doi.org/10.1016/j.ejpal.2014.11.001
Rodríguez-Carballeira, Á., Saldaña, O., Almendros, C., Martín-Peña, J., Escartín, J., & Porrúa-García, C. (2016). Abuso Psicológico en Grupos: Taxonomía y Severidad de sus Componentes. International Journal of Cultic Studies, 7 ↩︎

