Las reivindicaciones del profesorado son fundamentalmente laborales: mejoras en los horarios, en los recursos humanos, en los apoyos, salarios, situación de las infraestructuras y edificios, burocracia… La lista es larga.
Pero desde el primer momento, un nutrido grupo de familias, agrupadas en sus AFA o AMPA, así como en organizaciones mayores, como la Confapa, han mostrado su apoyo al colectivo docente porque entienden que sus reivindicaciones redundan en beneficio de sus hijas e hijos.
Apoyo a unas demandas justas
Fernando Mardones es portavoz de la confederación y su vicepresidente. Asegura que el apoyo de las familias a la huelga es masivo y se ha producido “desde el minuto uno”. Hasta el punto de que la organización, al igual que otras, forma parte del comité de huelga ampliado. De hecho, dice, han tenido que articular una coordinadora entre estas entidades para tener una voz unitaria.
Mardones asegura que “las demandas son justas y muchas nos interpelan”. La bajada de ratios, de horarios lectivos, el aumento del personal de orientación o la contratación de más PT y AL, la mejora de las infraestructuras, la climatización de los centros educativos son algunas de las cuestiones que pone sobre la mesa. Su mejora redundaría en la mejora de la calidad y al atención educativas.
Este padre y portavoz habla del manifiesto publicado esta misma semana por asociaciones de familias de diferentes centros. Aseguran ser ya más de 300 en toda la Comunidad de Madrid. Se trata de un texto en el que solicitan que la consejera, Mercedes Zarzalejo, se siente a negociar con los sindicatos y deje de menospreciarlos a ellos y a sus reivindicaciones.
Este grupo de familias es el que convocó una concentración, precisamente, frente a la sede de Educación, en el centro de Madrid, para mostrar su apoyo al profesorado al tiempo que exigió que se negocie.
Ruth Fernández es parte del AMPA del IES Madrid Sur, de la que hace algún fue su presidenta. Ahora, con sus hijos ya mayores, está de salida del movimiento de familias. Para ella, la semana pasada, después ya de varias jornadas, las familias se han dado cuenta de lo que supone una huelga indefinida y de la necesidad de que “hay que hacer algo”.
Explica que la Consejería se ha enrocado en una posición “inmovilista” mientras que los sindicatos están centrados en sus reivindicaciones. “Las familias están en medio, pero no secuestradas”, matiza.
Para esta madre, las reivindicaciones del profesorado no son solo justas, sino que afectan a la calidad de la educación que reciben sus hijas e hijos.
Zinnia Quirós es madre de tres estudiantes de la educación pública madrileña. Pertenece al AFA del CEIP Lope de Vega y está de acuerdo con Ruth Fernández: “Esta huelga, la razón última, es el nivel de la educación de nuestros hijos e hijas”. Asegura que el profesorado está “aguantando insultos, golpes de la Policía, perdiendo dinero pro el derecho a la educación pública de calidad, ¿cómo no les vamos a apoyar si son nuestra familia?”.
Los motivos de la protesta
Fernández habla del deterioro de los centros educativos, de que las plantillas no están completas desde el inicio de curso, del cierre de baños en los institutos ante la imposibilidad de mantenerlos limpios y vigilados por falta de personal de administración y servicios. “Es la gota malaya”, explica.
“Queremos la educación que nuestros hijos merecen”, dice, mientras asegura que no es lo mismo un aula con 20 estudiantes que con 30, un sistema en el que el estudiantado con necesidades especiales “está desprotegido” o en el que falta personal cualificado.
“Las reivindicaciones del profesorado, explica Quirós, son cosas que, como familias, también hemos reivindicado: ratios que impiden una educación de calidad, dificultad para atender a la diversidad, demasiadas horas lectivas para desarrollar las clases. A veces no tienen ni tiempo para sentarse con el docente de su curso para organizar actividades conjuntamente”.
Ahora bien, aunque está de acuerdo con las reivindicaciones y las está apoyando desde la organización de familias de su centro, “no sé si la estrategia es la correcta, porque su electorado (el del gobierno de Madrid) no va a la pública”. Aunque, dice, “sirve para sacar la unidad de la comunidad educativa a la calle”.
La situación de la educación pública madrileña lleva siendo difícil muchos años. Los recortes no llegaron con Mercedes Zarzalejo, quien lleva menos de un año en el cargo. Los gobiernos del PP se llevan sucediendo casi tres décadas, eso sí.
Para estas familias, la diferencia, lo que ha hecho que se haya llegado a la huelga indefinida tiene que ver con un deterioro muy fuerte de infraestructuras, de condiciones de trabajo, de abandono económico del sistema pública. La apuesta, desde hace años, por la educación privada y privada concertada no es ningún secreto.
El oso en el salón
Pero se ha producido en esta ocasión una importante ausencia, la de la FAPA Giner de los Ríos, organización mayoritaria entre las familias de la escuela pública. Según fuentes de la organización, se han producido ciertas desavenencias con algunos sindicatos que, dicen, les han acusado de alinearse con la Consejería de Educación madrileña.
Estas mismas fuentes aseguran que les ha llegado información de que algún sindicato les critica ante otras organizaciones y personas por cuestiones como apoyar la jornada partida en los centros o el aumento de los CEIPSO.
Mardones asegura que la FAPA lleva algún tiempo en una deriva extraña que les ha llevado a apoyar cuestiones como la jornada partida en los centros. Por cierto, una de las reivindicaciones de los huelguistas que, por otra parte, no han incluido nada sobre la participación de las familias en la vida de los centros.
En cualquier caso, la FAPA, aunque ha explicitado que en la tabla reivindicativa falta cuestiones relacionadas con la participación de las familias en la vida de los centros o sobran otras, como desempolvar la política de horario continuo o partido de los centros, apoya la lucha del profesorado.

