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El concepto de “doble vínculo” procede del biólogo y antropólogo Gregory Bateson. Caracteriza las trampas comunicativas que, dentro de las relaciones de poder, impiden respuestas individuales y colectivas. El título de la película No mires arriba (Don’t Look Up) lo ilustra perfectamente.
En el argumento, cargado de sátira política, dos científicos descubren que un cometa se dirige a la tierra y puede acabar con la humanidad. La reacción de la presidenta de la Casa Blanca es poner en marcha una campaña dirigida a la población con el lema “No mires arriba”. Esa campaña, contiene una orden mediante la cual la presidenta obliga a la sociedad norteamericana a negar su propia amenaza inminente que la conducirá a la extinción.
Desconocemos si los responsables del gobierno valenciano o sus asesores comerciales han visto dicha película, pero llevan años repitiendo otra orden semejante: «No mires el deterioro de la educación pública”. A pesar de su poder y su insistencia totalitaria, en este segundo caso, ni la investigación científica, ni la ciudadanía valenciana les han hecho mucho caso.
El libro La reproducción de las desigualdades sociales en el sistema educativo. El mapa escolar de Valencia URI: https://hdl.handle.net/10550/125773 ha evidenciado desde la investigación social cómo el sistema educativo valenciano perpetúa las divisiones de clase social. Dado que ayuda a interpretar el conflicto de los docentes valencianos en huelga, repasamos a continuación sus conclusiones más relevantes.
«El sistema de conciertos educativos permite a los centros de titularidad privada segregar al alumnado vulnerable»
En primer lugar, el desmantelamiento de la enseñanza pública valenciana es inseparable del crecimiento subvencionado de la escuela privada concertada. Las familias con más recursos utilizan la escuela concertada como una herramienta de «cierre social» para distanciarse de grupos sociales considerados «inferiores» y asegurarse de que sus hijos mantengan las ventajas competitivas y el estatus de la familia de origen.
El sistema de conciertos educativos permite a los centros de titularidad privada segregar al alumnado vulnerable mediante cuotas ilegales, aunque ‘voluntariamente obligatorias’, y filtros de admisión encubiertos. En las tres últimas décadas, la administración educativa valenciana ha tolerado estas prácticas ilegales que han contribuido a multiplicar la segregación escolar.
En segundo lugar, los recortes en el gasto público son una herramienta muy socorrida por los gobiernos del Partido Popular valenciano para precarizar la educación pública. Entre 2007 y 2019, la red pública sufrió recortes más severos que la media estatal, mientras que la financiación de la concertada se mantuvo estable o creció porcentualmente, incluyendo a las sectas religiosas que segregan por sexo.
En tercer lugar, los criterios de zonificación son otro poderoso instrumento de las políticas educativas para deteriorar la escuela pública. En particular, el modelo de «distrito único», que favorece la desigualdad social al permitir que las clases medias y medias altas huyan de sus barrios, generando centros «burbuja» para ricos y centros de ‘alta complejidad’ para los pobres. A pesar de ello, los datos de la investigación demuestran que la mayoría de las familias valencianas prefiere la zonificación de proximidad.
Por último, se evidencia cómo la ‘libertad de elección de centro de las familias’ funciona en la práctica como otro poderoso elemento de segregación escolar. El derecho a elegir centro, utilizado de forma intensiva por políticas conservadoras, no garantiza una libertad real para todas las familias, pero sí permite a los sectores con más recursos distanciarse y distinguirse de los grupos sociales desfavorecidos.
En suma, el recurso al mito de la «libertad de elección» y su plasmación en el mapa escolar a través de la política de zonificación escolar del distrito único solamente contribuye a reproducir la distancia social de las familias.
Afortunadamente, el profesorado de la educación pública y las familias del alumnado tampoco han hecho mucho caso a los políticos populares. No les han obedecido. Sus actuales movilizaciones han hecho emerger una ciudadanía ejemplar que está dispuesta no sólo a mirar de frente al desmantelamiento de la enseñanza pública, sino a luchar por una educación pública digna, equitativa y de calidad.
Ellos y nosotros sabemos que, en el contexto de las múltiples crisis que oscurecen nuestro presente, la mercantilización de la educación pública, el maltrato y la precarización de su profesorado, la promoción de la desigualdad educativa y la segregación escolar añaden otra grave amenaza a nuestra colectividad.
Ellos y nosotros sabemos que un futuro equitativo y democrático en nuestra sociedad solo será posible con una educación pública digna, de calidad y en valenciano, sin ella, el totalitarismo fascista tendrá otra puerta abierta.
Firmantes
José Manuel Rodríguez Victoriano. Universitat de València
Antonio Santos Ortega. Universitat de València
Rafael Xambó Olmos. Universitat de València
Maria Poveda Rosa. Universitat de València
Jaume Martínez Bonafé. Universitat de València
Laura Martínez Junquero. Universitat de València
Xavier Más i Sempere. Universitat d’Alacant
Daniel Gabaldón Estevan. Universitat de València
Andreu Tobarra Sánchez. Universitat de València
Josep Pérez soriano. Universitat de València
Gil- Manuel Hernàndez i Martí. Universitat de València
Ignasi Lerma Montero. Universitat de València
