El acoso escolar no remite en España. Según el VIII Informe «La opinión de los/as estudiantes», elaborado por la Fundación Mutua Madrileña y la Fundación ANAR, el 14,1% del alumnado de primaria y secundaria encuestado asegura que él mismo o algún compañero de clase está sufriendo acoso escolar y/o ciberbullying durante este curso. La cifra supone un aumento respecto al 12,3% registrado el curso anterior y confirma una tendencia que preocupa especialmente por su persistencia en el tiempo.
El estudio se ha realizado a partir de 9.127 cuestionarios de estudiantes de 5º y 6º de primaria y 1º y 2º de la ESO. También se ha encuestado a 412 docentes.
Casos que se cronifican
El dato que más preocupa a los responsables del informe no es solo el aumento de la prevalencia, sino su duración. Más de uno de cada cuatro alumnos y alumnas víctimas de acoso (27,6%) señala que la situación se prolonga más allá de un año, un porcentaje similar al del curso anterior. En el caso del ciberbullying, quienes afirman que dura más de doce meses son el 22,8%, siete puntos más que hace un año.
El propio profesorado corrobora esta percepción. Un 36,2% cree que los casos que conoce se mantienen en el tiempo, 3,5 puntos más que el curso pasado.
Insultos, motes y aislamiento
La forma más habitual del acoso, según las encuestas realizadas, es a base de insultos, motes y burlas (86,4%), seguidos del aislamiento social de la víctima (43,5%). Respecto al curso anterior crecen también otras conductas como la difusión de rumores o el robo y la rotura de objetos personales.
Los compañeros de clase son señalados como los principales responsables del acoso, tanto presencial como digital, para el 66,7% del alumnado, ocho puntos más que el año pasado.
Los motivos más citados para explicar por qué se meten con una víctima son el aspecto físico (78,9%), el origen, la raza o la religión (54,9%) y, en el caso de secundaria, la orientación sexual o tener alguna discapacidad.
En el terreno digital, el ciberbullying se ejerce sobre todo difundiendo rumores o información falsa (71% de los casos), grabando y publicando agresiones físicas (59,5%) o enviando mensajes amenazantes (54,2%). WhatsApp, TikTok e Instagram concentran la mayoría de estas agresiones.
El papel de la inteligencia artificial
Uno de los hallazgos más novedosos del informe es el papel creciente de la inteligencia artificial como herramienta de acoso. Según los propios estudiantes, la IA ha estado presente en el 23,5% de los casos de ciberbullying que dicen conocer, nueve puntos por encima del curso anterior.
Quienes la usan para acosar lo hacer creando vídeos falsos a partir de fotografías (79,5%) o de la voz (57,5%) de un compañero o compañera, así como la suplantación de identidad.
El informe subraya además que las chicas son las principales afectadas por este tipo de acoso: el 60,3% de las víctimas de ciberbullying con IA son mujeres. «Es esencial formar adecuadamente a los menores de edad en el uso adecuado de la inteligencia artificial, ayudándoles a identificar los peligros de incurrir en actividades delictivas», señala Benjamín Ballesteros, director técnico y portavoz de la Fundación ANAR.
Compañeros y profesorado, más implicados
No todas las cifras son negativas. El informe detecta una mayor implicación tanto del alumnado como del profesorado a la hora de frenar el acoso. El 59,2% de los estudiantes dice que sus compañeros intervienen cuando presencian una situación de bullying, 7,1 puntos más que el curso anterior, sobre todo apoyando a la víctima.
También crece la percepción de que el profesorado actúa: un 75,9% del alumnado cree que sus docentes intervienen, once puntos más que en la edición previa.
Aun así, persisten actitudes de riesgo entre una parte del alumnado: un 30% no considera cómplice del acoso a quien reenvía o comparte contenido humillante de una víctima, y un 27,7% cree que contar un caso de bullying a un adulto puede traerle problemas.

