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España es el sexto país europeo que más segrega en las escuelas y solo Hungría lo hace más que la Comunidad de Madrid

Un estudio de la UAM concluye que “las políticas como el fomento de la educación privada, la competencia entre centros o la creación de un distrito único” fomentan las desigualdades educativas

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Grupos interactivos en el CEIP Manuel Núñez de Arenas.

El sistema educativo español es el sexto más segregador de Europa, con niveles similares a los de Eslovenia, Bulgaria o República Checa. Y, dentro de él, aún hay regiones que mejoran esta posición cuando se las considera por sí mismas: la Comunidad de Madrid tiene índices de segregación que solo supera Hungría en toda la Unión Europea, según el estudio Magnitud de la segregación escolar por nivel socioeconómico en España y sus Comunidades Autónomas y comparación con los países de la Unión Europea, realizado por los investigadores Javier Murillo y Cynthia Martínez-Garrido, de la Universidad Autónoma de Madrid, a partir de datos de PISA 2015.

Dicho de otra forma, el sistema español es el sexto (y el madrileño el segundo) de toda Europa que más agrupa a sus estudiantes en las escuelas en función de que sean ricos o pobres. Los ricos con los ricos, los pobres con los pobres. Y, dicen los autores, la segregación no se genera sola. El factor segregación residencial explica una parte. Pero no toda.

“Se observa la incidencia de las políticas educativas regionales respecto a los criterios de admisión de centros en la segregación escolar, mostrando que políticas como el fomento de la educación privada, de la competencia de centros mediante la publicación de rankings o la creación de un distrito único pueden configurar sistemas educativos inequitativos que atentan a la igualdad de oportunidades”, explican los autores del estudio en lo que parece una descripción tal cual del sistema madrileño.

Y no parecen venir buenas noticias en el horizonte. Murillo, coordinador del grupo de investigación Cambio Educativo para la Justicia Social, que ha elaborado el estudio, explica que están preparando otro que muestra que la crisis favorece la segregación. “Desde el año 2000 hasta el 2012 bajó, pero ahí empezó un repunte y en los últimos años ha subido de forma importante en España”, sostiene. “Dado que no ha habido un cambio de políticas importante ni un cambio demográfico, creemos —es una hipótesis— que se debe a la crisis, a la caída de los ingresos en las familias”, argumenta.

En la otra cara de la moneda, también hay comunidades que destacan por lo contrario y ofrecen un sistema muy poco segregador, donde los alumnos están proporcionalmente mezclados. En este apartado aparecen regiones como las Islas Baleares, Galicia o Aragón.

Un factor de desigualdad

“La escuela juega un papel determinante en la equidad y cohesión social. Cuando se ve limitada en su papel de educar a través de la convivencia de personas con diferentes características personales o sociales se convierte en un factor de desigualdad, de tal forma que no solo reproduce las desigualdades, las legitima y potencia”, describe el estudio. “La segregación escolar (…) es uno de los factores que contribuyen en mayor medida a impedir una verdadera igualdad de oportunidades y generar desigualdad social”, añaden.

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Y eso es exactamente lo que está ocurriendo en España, según confirman los datos estudiados. El informe busca “aportar una visión global del fenómeno de la segregación escolar por nivel socioeconómico” por lo que, explican sus autores, “se aborda su interpretación desde las dos dimensiones: uniformidad y exposición”.

En román paladino, la segregación se mide a partir de dos índices. Por un lado, el índice de Gorard señala la proporción de estudiantes de un grupo minoritario (pobres, por ejemplo, pero también pueden ser ricos) en una escuela respecto a la presencia de ese mismo grupo en un área geográfica concreta. Esto es, si una comunidad autónoma hay, por ejemplo, un 10% de pobres, en una escuela específica tendría que haber un 10% de pobres para que el índice fuera cero. Esto es la uniformidad.

Por otra parte, el índice de Aislamiento estudia la probabilidad de que un miembro del grupo minoritario (un pobre) se encuentre en su escuela con otro miembro de su mismo grupo (otro niño pobre). Esta es la exposición.

Los resultados

En ambos valores España ofrece unos resultados altos, por encima de la media. En concreto, nuestro país obtiene un promedio de 0,38 en el índice Gorard. Esto quiere decir que el 38% de los estudiantes de un grupo socioeconómico concreto (los pobres, por seguir con el ejemplo, pero podrían ser los ricos también) tendrían que cambiar de centro para que la proporción de estudiantes en los colegios reflejara la de la población. En Madrid este índice sube hasta el 0,41 (un 41% de los estudiantes, cuatro de cada diez, tendría que cambiar de centro). La media europea es del 0,35.

Respecto al índice de Aislamiento, España tiene un 0,32. Este dato significa que un estudiante pobre tiene un 33% de posibilidades de encontrarse en su centro con otro estudiante de su mismo grupo socioeconómico (esta regla, como la anterior, se puede aplicar también al grupo minoritario de los más ricos). El dato madrileño en este apartado sube hasta el 0,33, mientras que la media europea es 0,30.

Estos datos sitúan a España entre los países con una mayor segregación. Solo Bulgaria, Eslovaquia, República Checa, Rumanía o Hungría están por encima. Y de estos, solo Hungría supera a Madrid en segregación.

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En el otro extremo, regiones como Islas Baleares, Galicia y Castilla y León presentan índices muy bajos de segregación promedio, lo que las sitúa al nivel de países punteros de Europa —y por extensión del mundo, dicen los autores— en este apartado como los nórdicos. Todas ellas bajan del 0,30 en ambos índices.

Las razones y las consecuencias

Pero esto son las medias. Los investigadores destacan una cuestión “interesante”. El estudio ha medido la segregación que sufren cuatro grupos diferentes que, cada uno por sí mismo, son minoritarios: el 10% más pobre (P10), el 25% con menor nivel socioeconómico (Q1), el 25% con mayor nivel socioeconómico (Q4) y el 10% más rico (P10). Y concluye, analizando cada grupo por separado, que la segregación no es igual para todos los grupos.

Así, “la segregación es más alta para el Q4 que para el Q1 y para el P90 que para el P10 en ambos índices”, señala el informe. “Este hecho, que no se da en todos los países, pero sí en todas las Comunidades Autónomas españolas, indica que la segregación para los estudiantes con familias de mayor nivel socioeconómico es mayor que para las de menor”, explica. “Lo que habla de una tendencia a la segregación ‘por arriba’ del sistema educativo español, es decir, a la ‘elitización’ del mismo”, concluye.

Los autores del informe intentan encontrar respuestas a por qué se produce esta segregación y por qué hay tanta diferencia entre regiones en España. “Poco se conoce de la situación de la equidad en las escuelas españolas”, exponen de inicio. Y lanzan algunas ideas: “La segregación escolar es producto de muchos factores. Uno es la segregación residencial, pero no solo. Las políticas educativas favorecen o limitan la segregación de la escuela. Decisiones como el fomento de mecanismos de cuasi-mercado potenciando opciones de elección de centro, por ejemplo, favorecen la segregación escolar”, explican.

Y de ahí pasan a hablar del modelo madrileño, el que “sin duda alguna más ha impulsado la creación de sistemas de cuasi-mercado escolar, así como políticas de selección escolar”, afirman. “En los últimos años se ha fomentado decididamente la competencia entre centros y la libre elección por parte de familias y estudiantes. En esta lógica se encuentran medidas como el establecimiento del distrito único o la publicación de ránkings de centros atendiendo a los resultados de pruebas estandarizadas externas en centros de Educación Infantil, Primaria y Secundaria”, explica el informe.

“Junto a ello, la discutida política de creación de centros bilingües está generando procesos de selección implícitos por los cuales los niños, niñas y adolescentes con más recursos asisten a este tipo de centros, dejando a los que más dificultades tienen fuera de los mismos. Tampoco es posible olvidar la apuesta decididia por fomentar la educación privada, siendo Madrid la región de España con más estudiantes matriculados en centros de titularidad privada”, cierran.

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Pero el problema no es la existencia per se de centros privados concertados, matiza Murillo. “No por tener más escuelas privadas se es más segregado, lo importante es garantizar que los centros privados con concierto no seleccionen a los estudiantes”. En la Comunidad de Madrid, un 30% de los estudiantes está matriculado en un centro concertado, el porcentaje más alto de España.

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