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En multitud de ocasiones la palabra “inclusividad”, se presenta como un ideal teórico, pero la realidad de un aula de alumnos del segundo ciclo de educación infantil, de cinco años, te obliga a bajar a la tierra. Para ellos, lo que llamamos el mundo, no es solo un mapa, es la realidad multicultural que se vive en cada una de nuestras aulas; y no solo por la diversidad cultural, sino por quienes tienen necesidades educativas especiales.
Y una vez conocemos “su” realidad, ¿cómo hacemos para que todas las criaturas sientan que el viaje es suyo? ¿Cómo transformar la diversidad en una oportunidad? La respuesta es mediante un proyecto, cuyo centro de interés es la Vuelta al mundo. Gracias a los proyectos, a estas edades, surge la magia mezclando la gran curiosidad que siente cada uno, con las de su compañero. Nos alejamos de las fichas, y hacemos que se interrelacionen sus ideas y que estas sean expuestas al grupo.
El equipo como motor, incluso a los cinco años
El aprendizaje cooperativo, desde educación infantil, contribuye a la integración del alumnado dentro del grupo y la adquisición de habilidades sociales correctas y sanas. Y por eso requiere un diseño con sentido. Niñas y niños trabajan en grupos en los que cada quien tiene un rol: quien reparte el material, quien revisa que esté todo según lo acordado…
Por ejemplo, cuando toca jugar con los números, usamos la técnica del «folio rotatorio», de Arnal Cejudo. Es tan simple como ir pasándose una tarea para resolverla entre todos. Mi alumno con necesidades especiales no se queda mirando desde la barrera. Tiene a su «pareja de hombro» (un compañero que le apoya) y él era el encargado de hacer la tarea: poner una de las piezas o contar en voz alta. Al final, el éxito era de los cuatro que formaban cada equipo. Es lo que expertos como Gutiérrez del Moral describen como el objetivo del trabajo cooperativo: superar las dificultades y garantizar la integración real.
El cuerpo y el juego: deshaciendo nudos
Esta filosofía de ayuda mutua, también la llevamos a psicomotricidad. Allí, realizamos la dinámica del “Nudo Humano”, en la que chicas y chicos tienen que formar un gran nudo de brazos y piernas. El objetivo es soltarse, para lo cual, la colaboración es clave.
Al observar cómo se dan instrucciones entre sí o cómo esperan a que el compañero con más dificultades motóricas dé el paso, entienden que, aunque las situaciones se compliquen, la solución siempre llega si nos ayudamos a deshacer el nudo entre todos.
Detalles que abren puertas
Se puede encontrar la inclusión real en la lectura de un cuento en la sesión de la asamblea, como “Cuento de todos los colores”,-de Hernández y Sainz de la Maza. El alumno con dificultades visuales se sienta cerca y así, le aseguramos el acceso a la historia. No es necesario incluir la tecnología, tan solo, una mirada pedagógica.
Esta misma filosofía fue la que guió nuestra actividad de plástica. Como propuesta se recreó la obra de “Mata-mua”,- de Paul Gauguin; se dividió en 20 piezas, una por persona, a las que dar color. El resultado fue un mural donde el cuadro cobraba sentido cuando todas las piezas encajaban. Lo veían claro, si faltaba alguna de las 20 piezas, el cuadro estaba incompleto.
El ecosistema educativo: familias y referentes
La educación no puede ser una burbuja. Si queremos que niñas y niños crezcan sin prejuicios, las familias deben participar. Lanzamos un «Challenge familiar» para que nos mandaran vídeos para conocer la riqueza de sus raíces. Ver la cultura de cada casa les ayudó, a borrar esas fronteras invisibles, si existía alguna, que a veces, de alguna forma, portamos.
Incluso la música fue nuestra aliada. Bailamos con «Motxila 21», un grupo de rock formado por personas con Síndrome de Down que nos enseña que, la música es universal, aunque cada uno tenga un ritmo diferente. Como dice la letra de sus canciones, no somos distintos, solo necesitamos que nos dejen tocar a nuestra manera.
Evaluar para seguir creciendo
La evaluación fue planteada de forma global, continua y formativa. Importaba más el proceso que el resultado final, ya que nos permitía evaluar los aprendizajes como la práctica docente.
Hemos conseguido adaptar la enseñanza a niñas y niños. De otra forma el aprendizaje no hubiera sido inclusivo.
Hay una reflexión de GorkaProfe que resume muy bien nuestro camino: no es la discapacidad lo que hace difícil la vida, sino los pensamientos y las acciones de los demás. Nuestra aula es, en definitiva, ese puzle de Gauguin: 20 piezas distintas en forma y color que, cuando se juntan con cariño y una metodología sólida, crean algo mucho más valioso que si estuvieran guardadas por separado.
Referencias
- Arnal Cejudo, I. (2018). Aprendizaje cooperativo y el folio giratorio. Una manera de trabajar habilidades sociales básicas. Grau en Mestre o Mestra d’Educació Infantil [1110]. http://hdl.handle.net/10234/177954
- Dinámicas grupales. Técnicas de grupo y dinámicas de grupo. (s.f). Dinámica Nudo Humano. https://dinamicasgrupales.com.ar/dinamicas/trabajo-en-equipo/dinamica- nudo-humano-2/
- García, G. [@Gorkaprofe]. (3 de noviembre, 2018). No es la discapacidad lo que hace difícil la vida, sino los pensamientos y acciones de los demás [Tuit]. Twitter. https://twitter.com/gorkaprofe/status/1058720620169646080
- Gauguin, P. (1892). Mata Mua [Óleo sobre lienzo]. Madrid: Museo Thyssen- Bornemisza. https://www.museothyssen.org/coleccion/artistas/gauguin-paul/mata- mua-erase-vez
- Gutiérrez del Moral, M. J. (2009). Eltrabajocooperativo,sudiseñoysuevaluación.
Dificultadesypropuestas. http://hdl.handle.net/10256/1956
- Hernández, J. M. y Sainz de la Maza, A. (2004). Cuentodetodosloscolores. RBA libros.
- Martín, J. (2019). Motxila21‘Nosomosdistintos’[Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=TBJkgIrxCN0

