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Desde hace tiempo (2004, 2016…) el CREA y su líder absoluto, Ramón Flecha, son objeto de graves denuncias y fuertes críticas en los medios de comunicación e, incluso, ante los tribunales.
Denuncias y críticas por presuntas coacciones sexuales, abusos laborales, funcionamiento sectario, prácticas académicamente deleznables y escasa calidad de su producción científica.
Todo eso arreció considerablemente a partir del mes de julio de 2025, cuando una serie de personas, exmiembros recientes del CREA, decidieron denunciar públicamente los abusos sufridos en el seno de esta entidad. Desde entonces, semana sí semana también, no han parado de aparecer noticias tremendas sobre el Sr. Ramón Flecha y el grupo de investigación que fundó en la Universidad de Barcelona.
Ante este alud de noticias, el 23 de diciembre de 2025 el CREA hizo público un “comunicado oficial” notificando su disolución. La justificaban arguyendo que el CREA ha sido acosado de forma sistemática y continuada; acoso que provocó, afirman, “graves consecuencias para la salud física y emocional” de sus miembros. Y justamente para protegerles es por lo que, según dicen, decidieron “finalizar la red CREA con efectos inmediatos”.
La estrategia de autodisolución difundida por el CREA está, desde luego, bien pensada. Es como decir: “Sras. periodistas, autoridades académicas, críticos y denunciantes, fiscales y jueces… ya pueden dejar de meterse con el CREA porque el CREA ha dejado de existir”.
Ahora bien, ¿es verdad que ya no existe?; ¿qué es, concretamente, lo que edecidió disolver? Y la cuestión necesariamente previa a estas dos: en realidad, ¿qué era (o sigue siendo) el CREA? Una pregunta nada fácil de responder de forma breve porque, como iremos viendo, a la que intentas dilucidar su verdadera naturaleza, el CREA se convierte en algo confuso y un tanto misterioso; incluso, quizá, expresamente misterioso y confuso.
Este artículo pretende no tanto deshacer esta confusión, cuanto ponerla de manifiesto. Pero antes, como autor del artículo, he de advertir a los lectores -algunos ya lo saben- que yo no soy, para nada, un observador neutral del caso CREA/Flecha. Nunca he formado parte del CREA, pero en su momento me vi afectado –de cierta consideración- por actuaciones suyas. En un libro digital de libre acceso en este mismo periódico (El acoso sexual, el CREA y yo) he explicado minuciosamente mi caso particular.
Para poner de manifiesto aquella identidad confusa del CREA me valdré de algunas distinciones. Una de ellas es la que consiste en diferenciar la identidad formal u oficial del CREA de su naturaleza real. Parecida pero no igual a esta distinción es la que consistirá en distinguir entre su cara pública (sea deseada o indeseada) y su cara oculta. Como aún no sabemos qué clase de cosa es el CREA (grupo, centro, comunidad, red, secta…), para referirme genéricamente a él utilizaré un término del que ya me he servido en otras ocasiones: tinglado.1
¿Grupo, centro, comunidad…?
Es muy normal referirse al CREA como “grupo CREA” o “grupo de investigación CREA”. Busquen en Google y verán que tales expresiones aparecen con frecuencia. Pero formal u oficialmente el no es (o era) exactamente un grupo de investigación, aunque sí incluía varios grupos de investigación formal u oficialmente constituidos. Es decir, el tinglado CREA es (o ha sido) más que un simple grupo de investigación.
En sus inicios las siglas C.R.E.A. significaron “Centre de Recerca d’Educació d’Adults”. El CREA quiso nacer en tanto que centro de investigación especializado en educación de personas adultas.
Pero eso tuvo una vida efímera: al cabo de cierto tiempo debieron considerar que lo de la educación de adultos les quedaba corto y que el catalán también limitaba su ambición universal. Así que decidieron conservar las mismas siglas, aunque remitiéndolas, ahora en legua inglesa, a una temática tanto más amplia como también mucho más difusa e inconcreta: “Community of Research on Excellence for All”. (Cabe imaginar a las numerosas mentes pensantes del CREA, puestas en situación de brainstorming, haciendo mil y un acrósticos en inglés hasta dar con el que ha perdurado hasta ahora).2
Nótese también que, además del cambio idiomático y de la expansión temática, aquel nuevo bautizo comportó que a partir de entonces ya no sería un “Centro” sino una “Community”. ¿Será porque “comunidad” denota y connota un tinglado cuyos miembros han de compartir mucho más (intereses, valores, normas, sentimientos, costumbres…) que un aséptico e impersonal “centro”? Ciertamente al CREA le cuadraba muy bien lo de comunidad: en ella sus miembros debían compartir obligatoriamente muchísimas más cosas que lo que se suele compartir en un centro o grupo de investigación normal o corriente.
Además de los significados que el CREA ha adjudicado a sus siglas, hay que preguntarse por el espacio institucional en el que oficialmente ha residido. Tarea nada fácil pues también ahí ha habido cierto barullo.
Nació y creció en la Universidad de Barcelona; lo cual no quita que fuera extendiéndose a otras universidades y que tuviera ramificaciones en otras entidades (editoriales, revistas, asociaciones, escuelas).
Sea como sea, la ubicación madre y principal del tinglado ha sido siempre la Universidad de Barcelona: su fundador y líder (Flecha) era profesor de la UB,3 la dirección y subdirección han estado siempre ocupadas por profesoras de la misma universidad;4 la mayor parte de los grupos de investigación pertenecientes al CREA han estado (y siguen estando) oficialmente radicados en la UB; la página web oficial del CREA -ahora desaparecida- estaba vinculada al dominio UB.edu; etc., etc.
Sobre el arraigo del CREA en la Universidad de Barcelona no había confusión alguna hasta que, a principios del mes de julio de 2025, las autoridades de esta universidad -remitiéndose a puros aspectos formales o burocráticos- decidieron aparentar que el CREA nada tenía que ver con ella.5
¿Una red?
Pero lo que el comunicado “oficial” del CREA afirmaba literalmente “finalizar”, no era un grupo, un centro o una community, sino una red: la “red CREA”. El problema aquí es que no ha sido nunca oficialmente una “red”; ni tampoco, desde fuera, se les denominaba así; ni tan siquiera solían autoidentificarse de esta manera. Busquen “red CREA” en Google y verán que aparecen muchas entradas que nada tienen que ver con el CREA del que hablamos aquí; solo aparecen unas pocas entradas que se refieren justamente al comunicado en el que el CREA notificaba disolver la “red CREA”. Es decir, formal y públicamente, la “red CREA” se dio a conocer, en cuanto tal, en el mismo momento en que decidieron finiquitarla.
Pero seamos objetivos. Es verdad que, a pesar de que no se le considerara una red ni él mismo se autoetiquetara así, ha venido funcionando desde hace tiempo como si fuera ciertamente una red.
El tinglado CREA ha sido, como ya avanzábamos, un gran entramado constituido por entidades diversas: grupos de investigación, pseudo medios de comunicación, asociaciones (fantasmas, algunas de ellas), editoriales, revistas… Entidades que se solapaban entre sí y que siempre se apoyaban mutuamente.
Lo bueno del caso es que, de hecho, lo que ahora queda del CREA después de su supuesta autodisolución ha seguido funcionando exactamente igual; es decir, como una red. Echen un vistazo a las intervenciones de sus miembros en la red social X y a las entidades adláteres que todavía siguen activas y verán al entramado en pleno funcionamiento.
Se autodisolvieron como red pero siguieron funcionando como tal: otra paradoja del barullo CREA. Es ciertamente una estrategia enrevesada. Pero es que hacer lo contrario de lo que dicen hacer constituye una seña de identidad del CREA y, sobre todo, de su líder total. Marear la perdiz es otra de las grandes destrezas de esta gente.
¿Una secta?
Vean lo que dice la IA de Google cuando se le pregunta por “la secta CREA”:
“El término «secta CREA» se refiere a las acusaciones y controversias que rodean al Centro de Investigación en Teorías y Prácticas Superadoras de Desigualdades (CREA) de la Universidad de Barcelona (UB) y, en particular, a su fundador, el catedrático Ramón Flecha.
Aquí se detallan los puntos clave sobre este tema:
Acusaciones de comportamiento sectario. Antiguos miembros, asociaciones críticas y diversos medios han señalado a esta comunidad de aprendizaje y a su grupo de investigación por ejercer un control excesivo sobre sus integrantes, constituyendo lo que algunos denominan un «funcionamiento sectario» dentro del ámbito académico.
Controversia y denuncias. El grupo ha sido señalado por presuntos abusos, incluyendo testimonios de mujeres que denuncian peticiones inapropiadas por parte de Ramón Flecha, a quien acusan de abusador, mientras que a Marta Soler la señalan como encubridora.
Influencia y «caza» de cargos. Se ha denunciado la infiltración de miembros vinculados a este grupo en estructuras de la Generalitat de Catalunya, mencionando influencias en áreas como políticas de igualdad y subvenciones.
Litigios. La organización ha iniciado acciones legales contra sus críticos, aunque en ocasiones los tribunales han dado la razón a las asociaciones que los denuncian, como en el caso del sobreseimiento de una querella interpuesta por CREA contra la asociación RedUNE.
En resumen, la «secta CREA» es la denominación crítica utilizada para describir a un grupo de investigación de la Universidad de Barcelona envuelto en graves acusaciones de manipulación, abusos y funcionamiento sectario”. (https://www.google.com/search?q=%22la+secta+CREA%22&oq=%22la+secta+CREA%22&gs_lcrp=EgZjaHJvbWUyBggAEEUYOTIHCAEQIRigATIHCAIQIRigAdIBCTE5OTYyajBqN6gCCLACAfEFv-03uUM17Vk&sourceid=chrome&ie=UTF-8)
Salvo el pequeño lío que se hace la IA de Google con lo de “la comunidad de aprendizaje y su grupo de investigación” -lío inducido por el propio barullo intencionado que ha ido forjando el CREA-, en todo lo demás creo que estas líneas resumen bastante bien la presunta naturaleza sectaria de este tinglado. (Flecha y CREA: ya veis que incluso la IA os tiene bien calados).
Un pulpo
Google habla de “infiltraciones”. Es verdad, el CREA siempre ha intentado infiltrarse donde le ha convenido. Ha ido creando extensiones y ganándose compañeros de viaje a cambio de prebendas: ponencias en sus congresos, coautorías en sus proyectos y publicaciones, entre otras ofrendas menos confesables.
Infiltraciones, extensiones, ramificaciones…, tentáculos. Sí, la imagen del pulpo podría cuadrarle al CREA: una cabeza considerable con dos ojos siempre vigilantes y, sobre todo, sus numerosos brazos o tentáculos.
En esto último el CREA supera al pulpo pues consiguió desarrollar bastantes más tentáculos que los ocho del cefalópodo. También hay otras diferencias: la literatura infantil ha convertido al pulpo en un animal simpático y la gastronomía en un manjar suculento, mientras que el CREA suele dejar mal sabor de boca. Sí que es verdad que, según establece la zoología, el pulpo es un animal inteligente; como el líder del CREA, que es más listo que una anguila: escurridizo, astuto, difícil de atrapar…
Volvamos a lo serio: la gran capacidad del CREA para infiltrarse aquí o allá. Lo han sabido hacer y con ello han conseguido poder e influencia. Pero eso ahora también les está pasando factura. Como, por ejemplo, en el caso de la Associació Catalana de Sociologia, filial del Institut d’Estudis Catalans. Ahí, más que “infiltrarse”, lo que hicieron fue fagocitar a la ACS ocupando todos sus cargos importantes.
Así consiguieron otorgar a Flecha el Premi Catalunya de Sociologia (2019). Después, les ha salido el tiro por la culata y han quedado retratados. A la luz de todo lo que ha ido saliendo desde el verano de 2025, el IEC decidió -abril de 2026- suspender a la junta directiva de la ASC y retirar aquel premio a Ramón Flecha.
Una burbuja
Parte de la confusión existente sobre la verdadera identidad del CREA proviene de que este tinglado ha desarrollado una gran competencia en ser algo y, al mismo tiempo, todo lo contrario de este algo. Es un pulpo con numerosos y largos tentáculos que se entrometen donde pueden y, a la vez, una burbuja compacta a más no poder y volcada sobre sí misma; el ensimismamiento (“yo me lo guiso, yo me lo como”) es otra de las grandes cualidades del CREA. Una burbuja con integrantes clónicos que hablan igual y dicen las mismas cosas: no hay más que ver cómo se retuitean mutuamente y en especial a su líder.
Una cara bonita
El CREA era (y es) una burbuja, pero con una imagen pública potente. Una imagen externa que antes era, además de potente, bonita: qué bien trabajan; qué científicos son; con actuaciones educativas de éxito que son las que más éxito tienen en todo el mundo; la comunidad científica universal no para de aplaudirles; los que más publican en las mejores revistas; su fundador y líder es el number one en todo lo que se propone y el más valiente protegiendo a las víctimas, además del hombre más deseado y el más dialógico de todos los tiempos…6
Lo feo del CREA sólo eran rumores malintencionados de envidiosos y acosadores. Ahora la imagen externa del CREA es también potentísima, pero mayormente fea, pues lo que antes solo eran rumores ahora son noticias, a veces de portada, en los medios de comunicación.
Una agencia de publicidad
La cara bonita se la supieron ganar a base de autobombo. En eso sí que eran, sin discusión, los mejores. Eran una agencia de publicidad muy singular: solo se publicitaba a sí misma. Ahora esta agencia sigue funcionando e, incluso, se ha visto obligada a incrementar su tarea autoapologética; ha convertido a su líder en un compendio de Superman, San Ignacio de Loyola y Francisco Ferrer y Guardia: tampoco me lo invento.7
Un tinglado resiliente y sonriente
Eso sí que hay que reconocerles: son resistentes como el acero, o más. Con todo lo que se les ha venido encima, otro se escondería bajo las piedras o se mudaría a un lugar recóndito en la montaña, sin cobertura de internet ni periódicos y donde tampoco llegaran las citaciones judiciales; y al cabo de diez años regresaría para ver si la tormenta había amainado y todo hubiera prescrito. Ellos y ellas, no; ahí están, como si nada hubiera ocurrido, aparentando plena normalidad.
Siguen publicando en sus pseudo medios de pseudo comunicación artículos sobre los temas más variopintos y también, por supuesto, panfletos o libelos de autodefensa. Su gran argumento contra denunciantes y críticos es: ellos tienen menos referencias en WoS que nosotros y, por tanto, carecen de toda razón. El argumento vendría a ser: “Yo no soy Jack el Destripador pues tengo muchas referencias en WoS”. Ya sabemos cómo consiguen las referencias.
Eso sí, la sonrisa no la pierden nunca. Parece ser que desde siempre han tenido la consigna de salir sonrientes en las fotos. Sonríen incluso en las épocas, como la actual, de mayor adversidad. Lo principal es aparentar contento y normalidad; y, sobre todo, mantenerse bien juntitos: la unión hace la fuerza.
Vean la foto que publicaron hace poco en las redes sociales:
Normalidad: ¿es normal que nueve personas adultas vayan juntas al cine, se fotografíen a la salida y lo aireen a los cuatro vientos?
Una factoría stajanovista
Seguramente es que ir juntos al cine, cuando el jefe toca a rebato, forma parte de las labores propias de los miembros del CREA; como plancharle las camisas al jefe, hacerle masajes en las piernas y estar siempre a su disposición para lo que se tercie.
Aunque fuera para fabricar productos de muy dudosa calidad, en el CREA siempre se ha trabajado mucho. Las denunciantes actuales han explicado, con pelos y señales y con buena credibilidad, sus largas jornadas laborales (festivos incluidos), el deber impuesto de estar siempre disponibles (fuera para el trabajo propiamente dicho o para otros menesteres), la arbitrariedad con la que se distribuían los beneficios académicos de lo producido.
Y es posible que ahora se trabaje aún más que antes, pues la mano de obra disponible al servicio de Flecha se ha reducido sensiblemente. En estos momentos siguen produciendo para aparentar normalidad, pero como son menos no dan abasto; y el nivel de calidad también ha bajado considerablemente pues las junior que quedan no alcanzan, ni de lejos, la competencia de las sénior que decidieron salir del CREA.
No quiero prolongar el artículo mucho más, aunque sin duda me dejo en el tintero otras cosas que también es (o era) el CREA: una comunidad científica universal de estar por casa; un bluf científico, intelectual y pedagógico, por más que lo decoren con evidencias que solo ellos pueden ver; un confesionario en el que sus miembros están obligados a contar sus pecados, miserias e intimidades; un grupo de alto control, como averiguó la Comisión de la Universidad de Barcelona encargada de investigar el caso CREA; una especie de agencia matrimonial, no por nada su fundador y líder, como ellos mismos afirman, conoce a ciencia cierta lo que más le conviene a cada cual en materia de afectos y relaciones personales…
Que cada cual valore, pondere y jerarquice todas estas naturalezas del CREA: pulpo, burbuja, secta, red, comunidad científica de estar por casa, grupo de alto control, tinglado creado exprofeso para satisfacer las apetencias de su líder supremo… ¿Y si la principal razón de ser del CREA fuera esta última?
El CREA afirmó haberse autoinmolado para preservar la salud física y mental de los miembros que aún le quedan. Pero no hemos contestado todavía a la pregunta inicial: ¿ha sido real su autoinmolación?; ¿el CREA ya no existe o sigue vivito y coleando? Flecha y el CREA son maestros en marear la perdiz: ahora estoy y ahora digo que ya no estoy, como si desaparecer fuera tan fácil. La autodisolución proclamada por el CREA es un ejemplo canónico de ontología lampedusiana: dejar de ser para seguir siendo lo mismo.
Notas al pie
1 En sentido coloquial, según el Diccionario de la real Academia Española, un “tinglado” es un “barullo de gentes y cosas” y propone como sinónimos: “alboroto, lío”. Es verdad que la identidad del CREA es bastante liosa y tiene bastante de barullo.
2 Entre la primera denominación y la definitiva hubo otra: “Centro de Investigación en Teorías y Prácticas Superadoras de Desigualdades”. Esta, sin embargo, no respondía a las siglas.
3 Llegó a emérito hasta que cautelarmente las autoridades académicas decidieron desposeerle de esta condición.
4 Marta Soler y Rosa Valls. La primera ha sido suspendida cautelarmente de empleo y la segunda de su condición de profesora honorífica.
5 Fue después cuando, ante las noticias que no paraban de aparecer en los principales medios de comunicación, las autoridades UB decidieron en serio tomar cartas en el asunto. Sobre los distintos y cambiantes posicionamientos de las autoridades de la UB ante el caso CREA/Flecha a lo largo del tiempo, ver el capítulo “Las autoridades universitarias ante el caso CREA” de mi libro El acoso sexual, el CREA y yo, pp. 155 y ss. https://eldiariodelaeducacion.com/?descargar_pdf=2025/12/Acoso-sexual-CREA-y-yo.pdf
6 No invento nada; está documentado que todo eso lo dicen ellos y ellas de sí mismos. Ver El acoso sexual, el CREA y yo.
7 Vean El acoso sexual, el CREA y yo, pp. 142 y ss.

