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Desde el pasado 7 de abril las educadoras de Madrid están llamadas a una huelga indefinica única, pero por casuísticas bien diferentes. Tantas como tipologías hay de escuelas, uno de los problemas más acuciantes del sector.
Escuelas infantiles públicas de gestión directa e indirecta; escuelas del Ayuntamiento y de la Comunidad y escuelas privadas (la mayor parte). Cada cual con sus problemas, aunque algunos de ellos sean comunes: salarios muy bajos, en el horizonte del SMI, y ratios elevadas, muy por encima de las recomendaciones de la Unión Europea.
Hoy, las educadoras de la capital han dado un nuevo paso en sus protestas (que deberán materializarse en una gran manifestación este sábado, a la que están convocadas todas las compañeras del Estado) con la presentación en el registro de 19 recursos de reposición, según informaron en un comunicado de prensa.
El problema de estas prórrogas de las adjudicaciones a empresas de la gestión de las escuelas municipales es que deja a las maestras fuera del nuevo convenio durante dos años más, lo que las condena a seguir ganando el Salario Mínimo Interprofesional, con lo que supone para la vida de estas mujeres (con el 97 %) que, entre otras cosas, no pueden tener vidas independientes, sobre todo con los precios de la vivienda no solo en la capital, sino en todo la Comunidad.
Los sindicatos FSIE, FEUSO y UGT firmaron el último convenio colectivo en el que se contemplaron dos tablas salariales en función de la vigencia de los pliegos de licitación. Las educadoras en huelga califican la medida de «totalmente discriminatoria», al naturalizar dos salarios por el mismo trabajo.

