La pérdida de la mayoría absoluta de Moreno Bonilla y el acuerdo de gobierno entre PP y Vox marcan el arranque de un nuevo ciclo político reaccionario en Andalucía.
Las políticas de recortes en los servicios públicos impulsadas por parte de Juanma Moreno desde su entrada al gobierno andaluz en 2019 verán continuidad en una legislatura donde la presencia de la extrema derecha va a convertir de nuevo los centros educativos en un campo de la “batalla cultural” y donde el sindicalismo andaluz y de clase debe posicionarse con firmeza en la defensa de lo público, del feminismo, de la coeducación y de la multiculturalidad.
Mientras la derecha y la extrema derecha pisan el acelerador en Andalucía, las organizaciones sociales, políticas y sindicales debemos poner la defensa y el blindaje de la escuela pública en el centro.
Pacto de gobierno
El acuerdo de la vergüenza pone en el punto de mira del nuevo gobierno la extensión de los conciertos educativos en Bachillerato, Formación Profesional y Educación Especial, trasvasando fondos públicos a empresas privadas bajo el eslogan de la «libertad de elección de centro», desmantelando de forma deliberada la red pública a través de recortes y del cierre de aulas públicas en toda Andalucía.
Asimismo, el acuerdo recoge las batallas culturales y de señalamiento ideológico de la extrema derecha, como la supresión del Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí (PLACM) o la imposición de una memoria histórica selectiva en el currículo educativo que silencia la violencia de Estado, la represión franquista, el terrorismo de extrema derecha y el reconocimiento de las víctimas en la lucha por la democracia y por la autonomía andaluza.
A su vez, el acuerdo recicla viejas promesas incumplidas como una climatización de las aulas cuya ejecución sigue siendo claramente deficiente a pesar de que la Ley de Bioclimatización se aprobó hace más de un lustro.
O persiste en la “mejora” de un modelo externalizado de comedores escolares basado en empresas privadas de catering que ha demostrado ser ineficaz, injusto y perjudicial para el alumnado y para el tejido productivo andaluz.
Respuesta
Frente a un pacto de gobierno plagado de eslóganes y continuista en las políticas privatizadoras de los servicios públicos de Moreno Bonilla, la comunidad educativa andaluza tiene por delante el reto del blindaje de los servicios públicos, la defensa de una escuela democrática e inclusiva, de la atención a la diversidad, de los valores feministas y multiculturales.
En esta nueva batalla, cultural y material, el sindicalismo andaluz de clase tiene el deber de articular la lucha en el terreno laboral de los y las docentes por la mejora material de nuestras condiciones de trabajo con la movilización de la comunidad educativa en su conjunto.
Nuestras reivindicaciones son claras y urgentes: una bajada real de las ratios, el refuerzo de los y las profesionales de orientación y especialistas de atención a la diversidad, la defensa del personal interino mediante una estabilización real y un aumento de las plantillas docentes, la reducción de horarios lectivos, la mejora y equiparación de los permisos y el blindaje de las maternidades, la desburocratización, la recuperación de la jubilación anticipada, la equiparación salarial de todos los cuerpos y una estricta protección de la salud laboral frente a la sobrecarga de trabajo y las temperaturas extremas en las aulas.
Un nuevo sindicalismo
Contra el acuerdo de la vergüenza no basta solo con la acción institucional ni con la negociación en las mesas sectoriales de Educación. Necesitamos articular un nuevo sindicalismo andaluz sobre la base firme de la organización, la movilización y la unidad sindical desde abajo.
Ante la amenaza de las derechas y las extremas derechas se necesita formación y renovación de activistas referenciados en los centros de trabajo y en sus comunidades, acompañamiento jurídico, coordinación con las familias y con el alumnado y una profunda extensión de la sindicalización del personal docente que apoye a todas las organizaciones sindicales que compartan este marco de unidad de acción y voluntad movilizadora.
Este nuevo sindicalismo que mira más allá de las siglas para construir contrapoder va a ser fundamental en el nuevo ciclo político a la hora de organizar un polo alternativo andaluz, feminista, pacifista, ecologista y antifascista, en defensa de los servicios públicos, por el blindaje de la escuela pública y por los derechos laborales de la clase trabajadora, así como de los derechos medioambientales de las generaciones venideras.
Contra las políticas reaccionarias del futuro gobierno andaluz, tenemos el deber de organizar un nuevo modelo de sindicalismo para construir alternativas, para impulsar la movilización por la escuela pública y para fortalecer y ampliar los movimientos sociales.
Solo mediante la confluencia de las plataformas en defensa de los servicios públicos, la unidad sindical y una movilización sostenida se impedirá que la extrema derecha condicione el futuro de Andalucía, garantizando una escuela pública, laica, inclusiva y democrática.
