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Los días 14 y 15 de marzo de 2026 se celebró un congreso innovador, bajo el título “Tecnología y Educación: una perspectiva ético-crítica” (organizado por la Federación de Comisiones Obreras, la Confederación de Movimientos de Renovación Pedagógica, Ecologistas en Acción, la Asociación por la Memoria Social y Democrática -AMESDE-, y el Grupo de Investigación Ciudadanía y Ética Digital -GICED-), que abordó la complejidad del tema desde distintos ámbitos del conocimiento y de las constataciones científicas con las que se cuenta a día de hoy.
Como dijo Laura Esteve, representante del grupo de Investigación GICED, la tecnología es un poliedro de colores brillantes con una cara negra que se intentó iluminar a lo largo de los dos días, desde una perspectiva crítica y ética.
Abelardo de la Rosa, secretario de Estado de Educación, aseguró que es el Estado el que debe regular democráticamente el uso de las redes en edades tempranas para evitar adicciones. Y Aida San Millán, secretaria General de la Federación de CCOO de Madrid, consideró que la tecnología debe estar al alcance de todos en igualdad de condiciones.
El sociólogo Danilo Martuchelli inauguró el congreso. De su intervencióndestacamos multitud de líneas de acción de carácter social.
Señaló el individualismo de la sociedad capitalista como uno de los motores primordiales de la transformación de la sociedad moderna. Si bien nos ha proporcionado libertad individual, provoca un desequilibrio entre lo individual y lo común, lo que lastra el avance social.
La tecnología digital bajo una mirada ética y social
Dos son los factores vinculados a este discurrir: el narcisismo y el miedo. De ambos hay que ser conscientes para poder tomar decisiones colectivas importantes de cara a humanizar la tecnología.
También participaron profesionales del campo de la pediatría, la neurología y el estudio del comportamiento como María Salmerón, Marta Cerezo y Manolo Pelegrina. Expusieron evidencias científicas sobre el desarrollo cerebral y la atención a partir de estudios que demuestran que las pantallas no aportan beneficios al desarrollo de nuestra infancia, adolescencia y juventud.
Desde esta misma perspectiva médica y psicofisiológica, Francisco Villar dejó claro que nunca es tarde para poner freno, pero que es necesario tomar medidas contundentes desde el entorno familiar y legislativo. También subrayó que, contando con el conocimiento actual, no actuar es una irresponsabilidad social, familiar e individual.
Evidencias científicas sobre pantallas, desarrollo y salud
Otro aspecto central del Congreso fue el papel de los algoritmos y su complejidad, cómo afectan a las democracias y, más importante aún, al desarrollo de nuestros adolescentes.
Laura G. Rivera, periodista experta en el impacto de las redes, habló del concepto de “caja de resonancia” que conforman las redes, y que encierra cada vez más a las personas en su pensamiento y lo escora hacia los extremismos, los trastornos físico-emocionales (bulimia, anorexia,…) o las conductas disruptivas (acoso, extorsión, pornografía…).
El hecho de que multinacionales que solo buscan su enriquecimiento, sin pensar en el futuro humano o natural del planeta controlen los algoritmos es una temeridad.
En este sentido, Fernando Tucho, profesor especialista en impacto ambiental de las tecnologías, expuso la gravedad de la huella ligada a las tecnologías digitales (extracción, deterioro del territorio, emisión de gases, afección a los derechos humanos, aumento exponencial de desechos, etc.). Aludió explícitamente al impacto ambiental de la digitalización escolar. Una dinámica basada en el aquí y el ahora de los resultados económicos a cualquier precio, aunque este se cuente en vidas humanas.
Algoritmos, datos y poder de las grandes tecnológicas
En este sentido también se habló en diferentes ocasiones a la guerra, y cómo la tecnología también se utiliza en los conflictos bélicos, ahondando cada día más en las desigualdades.
Otro aspecto polémico es el de la mercantilización de los datos. Los centros educativos no pueden ser “granjas extractivas” de datos, tema que analizó Pablo Marinero, experto de Ecologistas en Acción en privacidad.
Las corporaciones tecnológicas obtienen información personal del usiario mediante un “consentimiento viciado”, como explicó la abogada especialista en derechos sociales, Lidón Gasull.
Esta situación se produce por la inexistencia de alternativas, a la que se suma la presión sobre los progenitores que supone el que esté en juego el aprendizaje y la inclusión de sus hijos/as.
Las familias tenemos una gran responsabilidad, porque somos las que debemos velar por el cuidado, la protección, la educación y el futuro de nuestros hijos/as.
A los docentes se les ha vendido que la práctica educativa tenía que modernizarse, y que la tecnología era el camino. Pero este análisis responde sólo a la estética de los productos generados por los dispositivos, y no se ha puesto atención a la solidez de los procesos cognitivos implicados. Prácticamente no hay análisis, respaldados por evidencias científicas, sobre la necesidad de qué tecnología, de cuándo y de cómo introducirla.

Pese a que la protección del ciudadano cuenta cada día con mayor amparo legal, las ambigüedades y vacíos existentes obligan a un mayor desarrollo y cumplimiento de la norma.
Para ello, es necesario descartar los servidores de grandes multinacionales tecnológicas, y decantarse por que las administraciones creen unos entornos digitales públicos “propios” que protejan a la población y a sus datos. No podemos dejar que nuestros presente y futuro estén condicionados por las “identidades falsas” que de nosotros/as crea la industria digital que nos rodea.
Para cerrar el congreso, se analizó lo poco que ha aportado a las aulas la digitalización escolar, tal y como la hemos entendido hasta hoy.
La necesaria reformulación del papel de las tecnologías en el aula no implica que se dejen de trabajar las competencias digitales con nuestro alumnado. Muy al contrario, lo que se propone es garantizar su acceso con garantía de éxito y límites claros, siempre pensando en reducir al máximo la brecha digital ligada a la social.
Los docentes Telmo Lazkano y Javier Zarzuela señalaron que ser competentes en el mundo digital es saber concentrarse, leer, comprender, analizar, seleccionar, manejar gran cantidad de información…
Para hacer esto, es necesario desarrollar primero las funciones cerebrales específicas, cuya evolución se ve interferida en niños/as que han sido receptores pasivos delante de pantallas, o son meros consumidores de software.
Si bien las tecnologías digitales representan de manera cómoda la realidad, facilitan o sustituyen funciones de la persona adulta, no permiten la experimentación activa, la vivencia real y la relación personal directa con y entre el alumnado. Tampoco proporcionan la pausa y la acción requeridas para interiorizar los aprendizajes. Educar sobre lo digital, no en función de lo digital, es el nuevo enfoque de la competencia digital que se abre paso.
Repensar la digitalización escolar y las competencias digitales
Tampoco faltaron en el congreso experiencias de que otro modelo de digitalización es posible.
René Rodríguez, educador social y promotor de experiencias que intentan retrasar la entrega de smatphones por parte de las familias, argumentó sobre cómo los pactos entre estas suponen organizar a la “tribu” en su labor de educar.
Adrián Aguayo, trabajador social del proyecto de prevención del ciberacoso y otros riesgos online Te Pongo Un Reto: #RedesConCorazón, habló de cómo las familias y otras figuras educativas de referencia, como el profesorado, hemos interiorizado una serie de mitos que han contribuido a generar un imaginario que ha podido dificultar y/o derivar nuestra responsabilidad educativa para acompañar en un uso seguro, responsable y crítico de las TIC.
“No podemos enseñarles porque saben más que nosotras/os”, “le di un móvil para tenerlo controlado”, etc, son mitos que cuestionó críticamente y ofreció algunas orientaciones para hacerles frente.
La Asociación “La Kalle”, explicó su experiencia de trabajo con población en riesgo de exclusión, con el objetivo de disminuir la brecha digital en estos colectivos y dar una segunda vida a los equipos ya desechados.
La jornada del domingo se cerró con las palabras de la secretaria General de la Federación Estatal de Comisiones Obreras, Teresa Esperabé.
Esperabé destacó, entre otras consecuencias de la digitalización de la escuela, el impacto sobre los derechos laborales, y afirmó que un sindicato de clase tiene que velar por todas las personas, no sólo las trabajadoras, sino también, como es en este caso, por el alumnado, de allí la necesidad de planteamientos globales como el de este congreso.
Para finalizar, se presentó un manifiesto que fue aprobado por la asamblea de asistentes.
Conclusiones
Parece razonable que se interrelacionen la aplicación del conocimiento y las evidencias acumuladas en los últimos años, con la necesidad de construir y habilitar un marco de convivencia e intervención.
De esta manera se podrá superar la dispersión de informaciones que se generan, y que acaban por saturar la capacidad de respuesta ante la existencia de tantos análisis y propuestas, con las que se pretende abordar la problemática relación con la tecnología digital.
Esto requiere organización, generar pactos, alianzas, redes, interconectar experiencias… así como una planificación sobre cómo llevarlas a cabo.
Un congreso de estas características no habría sido posible sin la colaboración de todas las organizaciones implicadas. Estamos en momento de pactos, a todos los niveles, no solo político sino también a nivel de movilización y acción social.
Hay elementos y aportaciones que en este congreso no hemos podido abordar, especialmente en lo que se refiere a la filosofía, la tecnología educativa y las variadas dimensiones de una digitalización democrática.
Las entidades que hemos organizado el Congreso creemos que, más que seguir abriendo un infinito abanico de preguntas, debemos ir al fondo de los diversos dilemas y cuestionamientos. Con concreciones que, basadas en una respuesta crítica y factible, validen otras maneras y modelos que pongan el desarrollo tecnológico digital al servicio de las personas, desde una perspectiva respetuosa con nuestra condición y dignidad humana, haciendo tangible unas mejores condiciones para su desarrollo.
Vehicular las energías para confrontar la tecnología dominante y dominadora con otros modelos factibles es una garantía para facilitar respuestas colectivas e individuales a cuanto ya sabemos que está alterando tanto los sistemas sociales como los ecosistemas naturales. Es decir, abordar los problemas yendo más allá de la denuncia, haciendo de la disidencia a las bigtech y sus modelos acaparadores, un compromiso con el conjunto de la sociedad.
A las conferencias y el programa de este congreso se puede acceder a través del siguiente enlace.

